Este mes de marzo da la bienvenida a algunos de esos libros que siempre tendrán plaza de aparcamiento asegurada en el parking de nuestras estanterías. Vete haciendo un hueco para En busca de los discos perdidos (Editorial Contra). Desde un estrato editorial más mainstream, Random House ha anunciado el fichaje de Donald Ray Pollock, el autor de unas de las páginas más brutales de estos últimos años. En definitiva, dos lecturas que bien se merecen tener su apartado propio.

 

EN BUSCA DE LOS DISCOS PERDIDOS

Los hay que definitivamente nunca aprenden. ¿Intentar recuperar los discos de vinilo que vendiste en su momento para ir sobreviviendo? Peor todavía, ¿que esos discos sean exactamente los mismos que te pertenecían? No cabe duda de que si hay alguien que representa la obsesión por la vuelta de aquel objeto de brillante color negro y surcos musicales a la vista, ése es Eric Spitznagel, un Don Quijote de las ferias de disco y las pujas alucinadas por Ebay, que, a través de sus hilarantes y estrambóticas peripecias, ha documentado uno de los retratos más rotundos sobre la necesidad de vivir indefinidamente en la nostalgia para olvidar la suma de arrugas que a algunos nos atestan año tras año. Como ese concierto de los Replacements donde, embargado por la emoción, no puede parar de llorar, o su búsqueda del “Alive II” de Kiss como si se tratara del Santo Grial. Episodios emotivos (y emocionantes) de la vida de este freelance de publicaciones como Playboy, Esquire o Vanity Fair, además de autor de libros tan delirantes como Planet Baywatch: The Unofficial Guide to the New World Order, donde modela su particular parodia de la serie Los vigilantes de la playa.

Eric Spitznagel, autor de En busca de los discos perdidos.
Eric Spitznagel, autor de En busca de los discos perdidos.

En busca de los discos perdidos, editado por Editorial Contra,
ha sido publicado esta semana. 

 

EL BANQUETE CELESTIAL

Desde que en 2008 nos llegó un libro de título impronunciable, Knockemstiff, su firmante, el autor norteamericano Donald Ray Pollock, se hizo con el premio honorífico a promesa del año. Uno cuyo portador no había escrito su primer libro hasta pasada la cincuentena y llevaba más de treinta años trabajando en una fábrica de papel de un pueblo perdido en el Cinturón de la Biblia de la geografía sureña. Los cuentos que integraban aquel libro definieron una perspectiva única de cómo enfocar los reductos de una humanidad perdida entre los pliegues del progreso y la imposibilidad de seguirle el paso. A esta fauna de personajes disfuncionales, le siguió El diablo a todas horas, no menos demoledora que la primera, a la que ahora le toma el relevo El banquete celestial, un Western en el ocaso de aquella época, para el que Pollock ha potenciado los rasgos tragicómicos de su escritura, mientras nos muestra lo que bien podría ser el guión perfecto para una película de Sam Peckinpah o los hermanos Coen. Una sátira contra la modernidad que entronca en sincronía ideal con el fast food tecnológico que nos asola diariamente, tan bien descrito en series como Black Mirror.

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Donald Ray Pollock, autor de El banquete celestial.

El banquete celestial, editado por Random House,
se publica el 16 de marzo.

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