Viaje a Sils Maria (Clouds of Sils Maria). Olivier Assayas. Francia, 2014. Drama
Estreno 12 de junio

NEBULOSA TRASCENDENTAL

Reivindicado por unos y denostado por otros, es un lugar común al gremio periodístico la creencia de que la escritura tiende hacia uno mismo. Para los partidarios de esta inclinación, la riqueza del artículo radica en su subjetividad intrínseca, ya sea ésta explícita o subyacente, que revela el universo personal de su autor y permite establecer filias, afinidades y un cierto carácter prescriptor para los potenciales lectores de éste, mientras que los detractores de la tendencia consideran esta concesión a la individualidad como un cáncer que es preciso extirpar en virtud de la neutralidad informativa. Sea como fuere, semejante división no es más que la traslación al periodismo de la ya clásica confrontación cinematográfica entre autores y artesanos que alcanzara su apogeo con el surgimiento de la Nouvelle Vague, paralelismo a su vez exportable a cualquier forma de creación artística. Esta disección viene al hilo de la última película de Olivier Assayas, Viaje a Sils Maria, una colosal (en todos los sentidos) sinécdoque con la mujer, la dualidad cine-teatro y el paso del tiempo como triunvirato de una magistral obra de orfebrería. La reflexión del primer párrafo tiene su porqué: aceptada la propensión a la catarsis propia del acto creativo, resulta paradójico que esta radiografía clínica y metafísica de las vicisitudes de la psique femenina haya surgido del puño y letra de un hombre que firma tanto guión como dirección: un film de en su máximo esplendor. Atando cabos, una se pregunta si la causa, en parte, de tan inspirada disección puede tener alguna relación con Mia Hansen-Love, esposa del director, cineasta y pura encarnación de la sensibilidad e intelecto femeninos, cuya profundidad emocional servidora tuvo el placer de paladear en una apasionante entrevista. Semejante conclusión no implicaría demérito alguno para esta proeza de Assayas, pues en tanto que hombre, la condición exógena de su abisal conocimiento de la psique femenina es inapelable, y su incidencia se remonta a los tiempos de Irma Vep y su matrimonio con Maggie Cheung. Una imagen viene a la mente: un escáner que se empapa como una esponja no sólo de lo que ve, sino de lo que la experiencia acumulada le permite intuir.

Assayas, cuyo interés por el metacine nos ha dejado perlas del calibre de Demonlover o la citada Irma Vep, customiza aquí su subgénero favorito incorporando a la ecuación el mundillo de la creación teatral. Discursiva en grado sumo, pero jamás engolada, Viaje a Sils Maria orquesta una mirada en tres dimensiones: la real (Juliette Binoche/Kristen Stewart/Chloë Moretz), la ficticia (Maria/Val/Jo-Ann) y la metaficción (Helena/Sigrid) cuyas intrincadas relaciones y el veleidoso momento vital de Maria dan cabida a sentimientos tan contradictorios como la complicidad, la confianza, la autoestima herida, los celos, la toxicidad forzosa, la asfixia, el deseo, la negación y el despecho, arremolinados en torno a un eje ineludible: la llegada a la madurez y el sexista rasero según el cual la sociedad occidental profesa un desprecio tácito hacia toda mujer (que no hombre) que haya perdido la lozanía, así como la indefectible ansiedad que esta coyuntura genera en ellas. Una realidad acerca de la cual el director mantiene la beligerancia a un lado para centrarse en el retrato emocional de las mujeres implicadas, lo cual no es óbice para su aquiescencia de que, en semejantes lides, la asertividad es poco menos que una utopía.

Quién: Juliette Binoche como Maria Enders, una actriz de éxito a las puertas de los 40, Kristen Stewart como su aplicada y cordial asistente personal y Chloë Moretz como la savia nueva y relevo bidimensional de las artes de Maria.
Qué: El reto de una estrella de protagonizar una nueva versión de la obra de teatro que la lanzara a la fama veinte años atrás, con un determinante cambio de rol: de Sigrid, la jovencita seductora y cruel (papel que en esa nueva versión se endosa Jo-Ann/Chloë Moretz) a Helena, la mujer curtida, seducida y humillada.
Cuándo: Colisión entre los tiempos del lápiz y el papel y la era Google y el cotilleo online. 
Dónde: Ensayo del nuevo papel de Maria en la encrespada montaña de Sils Maria, Suiza.
Por qué: Por su realismo y su incisiva biopsia de las inseguridades que la edad madura genera en la mujer.

 

TRÁILER

Posología: Aficionados a la metafísica emocional, los buenos guiones y las mejores interpretaciones.
Contraindicaciones: Aquellos que identifiquen calidad con espectacularidad.
Efectos secundarios: Inevitable echar la vista atrás: juicio sumarísimo de la trayectoria vital propia a lo largo de los últimos 20 años, así como sensación de estancamiento en una transición perpetua.
Véase también: Irma Vep, la obra maestra de Assayas, una mirada íntima a las relaciones, más o menos estrechas, de los protagonistas de la industria cinematográfica, los gajes del oficio, sus alegrías y sus sinsabores.
Pedigrí: 6 nominaciones a los Premios César (Mejor Película, Director, Guión, Actriz, Actriz Secundaria  Mejor Fotografía), César para Kristen Stewart y sección oficial en Cannes.

 

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