Puro Vicio (Inherent Vice). Paul Thomas Anderson. USA, 2014. Comedia negra.
Estreno 13 de marzo.

Experimento 1, prueba 1: dilúyase en una probeta el pulso del director de varias de las películas más densas y laberínticas del Hollywood reciente con la obra cumbre del novelista americano denso y laberíntico por excelencia. ¿Resultado? Vayamos por partes.

Una cosa es segura: Paul Thomas Anderson no es un director de cine normal. Desde el enrevesado cruce de vidas en Magnolia, con su culmen en uno de los deus ex machina más desconcertantes y arbitrarios (a la par que meticulosamente adecuados) jamás vistos en el cine, hasta el mundo hermético, inhóspito y rayando el ridículo de The Master, su obra se caracteriza por conjugar elementos antagónicos, por burlarse de aquello que se toma más en serio, por una ambición sólo a la altura de su brillantez de narrador. Y, sobre todo, por su voluntad de atropellar expectativas, con ensañamiento y alevosía. Pero esta excentricidad palidece al lado del marciano Thomas Pynchon. El mito. El escritor que nunca dio una entrevista, ni se dejó localizar por periodista alguno, ni hizo público el más mínimo detalle de su vida personal, ni se dejó fotografiar desde los años 50. El más discutido, menos leído, quizás más ilegible de los grandes escritores de nuestro tiempo. El autor de un puñado de novelas monumentales (en tamaño y envergadura) sobre el amor, la guerra y nuestro desvalimiento frente a la Historia; sobre drogatas, fumetas, anarcos y curdas; sobre canciones pop guarras y espías incompetentes. Sobre la Conspiración, la Paranoia y la Entropía.

Probablemente, nadie en estado sobrio se había planteado adaptar su legado al cine. Hasta la publicación en 2009 de su penúltima novela, una de las más sencillas y comprensibles entre las suyas, o al menos lo suficiente para tentar al más extravagante de los directores de Hollywood. Cada libro de Pynchon contiene infinitos libros distintos, y Puro Vicio sin duda contiene muchas películas posibles, pero Paul Thomas Anderson ha tenido que escoger una: la comedia de detectives hippies permanentemente colocados, mascullando al borde de la coherencia (¿quién masculla mejor que Joaquin Phoenix?), con humor de resbalones en pieles de plátano y un argumento (o dos, o tres) imposible de seguir porque qué más da. Un retorno a Boogie Nights, y un gesto filial hacia una de las grandes cult movies de las últimas décadas, la desternillante El Gran Lebowski. La película ha dividido a los críticos entre los que la consideran un aburrido sinsentido alucinógeno y los que la ven como una perfecta y divertidísima plasmación del sinsentido alucinógeno. Opiniones, por otro lado, perfectamente compatibles. El director le dijo a Owen Wilson que inspirara su interpretación en un teleñeco. ¿Qué más se le puede pedir a un estreno?

Quién: Benicio Del Toro, Owen Wilson, Josh Brolin, Reese Witherspoon, Sasha Pieterse y (oh, sí) Joaquim Phoenix como el cenutrio más despendolado que ha parido el cine desde El Nota. Al mando, el Paul Thomas Anderson más exultante y sobreestimulado desde Boogie Nights retoma su esencia y estética en su (nueva) oda a la onda más cafre de la década hippie.
Qué: La adaptación de Puro vicio, la aproximación de Thomas Pynchon (genio ¿anacoreta?, leyenda viva y auténtico Ciudadano X: su única aparición en público después de 1950 fue en un capítulo de Los Simpson) a la megalomanía psicotrópica y marrullera con la que beatniks como Hunter S. Thompson elevaran la contracultura norteamericana de los años 50 a los anales de la literatura.
Cuándo: Los locos años 70.
Dónde: L.A., California. Don’t forget to wear a flower in your hair.
Por qué: Relee todo lo anterior. Si no encuentras razones para verla, retírate a un monasterio.

 

TRÁILER

 

 

 Posología: Fumetas, yonkis, capos de la droga, matones y cover girls que disfruten mirándose en el espejo. Y tú, que lo hacías mirando las trifulcas en el patio del colegio.
Contraindicaciones: Tus padres, tus hijos, tu jefe, tu catequista y, en general, cualquiera ante el cual se suponga que debas guardar la compostura.
Efectos secundarios: Posible sobredosis de testosterona en ellos y ellas. Asegúrate de renovar tu kit de pelotillas antiestrés.
Véase también: Boogie Nights, la cachonda (y finísima) mirada insider a la desquiciada industria del porno 70´s que consagró a Paul Thomas Anderson como director, en una revisión nada disimulada de las correrías de John Holmes y su mítico miembro viril. El Gran Lebowski, jitazo emocional (y generacional) de parias y colgados, aún por superar. Nominamos a “Puro Vicio” como The Next Big Thing.
Pedigrí: 20 premios internacionales y 51 nominaciones, entre ellas la del Mejor Director en los Oscar y Mejor Actor de Comedia (Joaquim Phoenix) en los Globos de Oro.

 

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