En todas las redes sociales como Twitter, Instagram, Tumblr o Facebook, y páginas de fans como Museum of Internet, YOLO y de ese estilo, no dejan de aparecer, constantemente, teléfonos Nokia, de los de antes, que son customizados o que son reconvertidos y valorados como piezas de puro coleccionismo. Aunque esto haya dejado de ser una moda pasajera y se haya convertido en una especie de fetichismo constante, la pasión por customizar (y poseer) teléfonos no es algo nuevo. Kenny Scharf, artista nacido en Los Ángeles residente actualmente en Nueva York, lleva desde los años ’80 realizando arte. Murales, esculturas, colaboraciones con artistas como los B-52’s, una portada en Bouncing off the Satellites, además de apariciones en documentales como The Universe of Keith Haring. En el año 2014 realizó dos retrospectivas que se pudieron ver en París -la tienda Colette acogió su obra- y, en Nueva York, se pudo ver en Pace Prints. Este año se puede ver su obra en la exposición Born Again de la galería Honor Fraser Gallery de Los Ángeles. Sin embargo, en esta ocasión no vamos a centrarnos en su biografía sino en su serie de teléfonos cuztomizados que realizó al comienzo de su carrera, entre 1984 y 1995. Estos teléfonos no forman parte de una serie en sí, sino que, a lo largo de casi estos once años, escogió teléfonos de uso ordinario y los transformó con distintos dibujos, añadiendo objetos y colores.
Unas interesantes y curiosas piezas en las que la originalidad y el gusto por lo kitsch no es nada nuevo ni una cosa de la era casi 3.0 de las redes sociales en la que se añora el pasado sino que en ese pasado ya ensalzaba y transformaba el presente.

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