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Un perpetuo estado de choque; entre lo masculino y lo femenino, lo útil y lo excéntrico, lo práctico y lo decorativo. Unos embisten a otros en un eterno enfrentamiento, tanto así que en algún momento llegan a absorberse en armonía. El resultado: un desenlace como la pólvora (de la buena) que al estallar da como efecto un juego de luces y colores. ¡Eso es, fuegos artificiales! Exactamente es esta la sensación que nos trasmite la colección de Alessandro Dell’Acqua, y vamos por buen camino, pues era en todo momento lo que pretendía el diseñador. Además de reunirlo todo en el espíritu de la libertad de expresión y la creatividad (llámese estilo) personal. Esta primavera, No.21 nos deja con miles de opciones para jugar. Todo va con todo, siguiendo las tendencias y los deseos personales, porque vestirse significa divertirse y, por qué no, ofrecer una ventana (por más minúscula que pueda ser) a nuestra personalidad.

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