Inspiración en cada centímetro de tela. Tan dramático como inexplicablemente naif es el recuerdo que nos dejó la novela de Boyne. Y esta es sólo una de las evocadoras pistas que el diseñador croata podría haber colocado con ingenio en su colección FW15. Volando salieron aquellos privilegiados que observaron las propuestas de Damir Doma desde el front row parisino. Sin tan siquiera levantarse, saltaron de la capital francesa para perderse en algún oscuro lugar de Auschwitz. O quizás optaron por desplazarse sobre la variable temporal y retroceder unos cuantos años (elevando el tiro del pantalón y el largo del flequillo). Todo ello mientras la androginia sutil de algunas prendas rompía en pedacitos cualquier estereotipo de género que pudiera persistir en sus mentes. Un par de flashazos amarillos fueron los encargados de devolverlos a la realidad. Eso sí, jamás olvidarán que los sueños pueden cumplirse.

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