Nos creemos tan modernos, tan abiertos de mente, tan culturetas (o coolturetas, como dicen ya por ahí) que nos jactamos de estar curados de espanto y, sin embargo, cuando vemos obras de arte relacionadas con la boca y/o los dientes nos quedamos, nunca mejor dicho, boquiabiertos y estupefactos. Aunque sea una pequeña obvia obviedad, sí que es cierto que cuando vemos este tipo de arte con un elemento tan cercano e intrínseco en todos nosotros, cierto repelús nos recorre la espalda.
A pesar de estar en el año 2014 y ver en el mundo del arte, de la moda, la música y el cine cosas hilarantes, chocantes e impredecibles, nos sorprende mucho el encontrar obras como las de los diseñadores de Londres, Fantich & Young, que crearon las esculturas Apex Predator en el año 2010, que consistían en pares de zapatos, tacones con suelas de dientes, para criticar la dura crisis financiera del año 2008.

Retrotrayéndonos un poco más (o tirando del hilo, la frase que os guste más) nos hemos encontrado con numerosas obras, tan artísticas, kitsch como refinadamente grimosas, que han utilizado el elemento DIENTE para manifestar distintos sentimientos y pensamientos humanos actuales.
La más actual es la muela dorada del artista David Shrigley llamada Brass Tooth, que se vendió este mismo año, por 1.200 libras, en la London Art Fair.

En el año 2010 el artista cubano Yoan Capote creó la escultura Stress, que consistía en dientes dorados, que aguantan la presión, entre cubos pesadísimos de piedra. Dejando a un lado todo el doble sentido político, materializado de una forma completamente elegante y sutil, tenemos ejemplos más divertidos como los de Scott Hove en al año 2011, mucho más kitsch, divertidas e, incluso, apetitosas.

Ahora que hemos hecho este pequeño repaso, delicia de los más amantes de lo bizarro (bizarro del francés, no la acepción de valiente de la RAE) y de los dentistas, estamos seguros de que muchas grandes obras contemporáneas se van a inspirar en algo tan cotidiano como los dientes.

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