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Smerz

Así como el pop parece haber sorteado completamente el síndrome de Peter Pan que siempre ha acompañado a todo el que se sumergía en los universos rock y pop de los 60, 70 y 80, el elixir de la eterna juventud -aunque en mucho menor cuantía- sigue proporcionándonos casos tan inusuales como el par que viene a continuación. Caviar del bueno.

SMERZ

Uno de los descubrimientos más placenteros que nos trajo el 2016 fue este dúo de procedencia Noruega, la tierra del black metal, la quema de iglesias y demás actos de filias satánicas. En las antípodas de las costumbres musicales preponderantes de su país de origen, las (muy) jóvenes Henriette y Catharina llevan un años sin parar de publicar singles, a cada cual más brillante. Poseedoras de una habilidad natural para la simbiosis synth de los cada vez más hermanados mundos pop y R&B, lo suyo podría contemplarse como le versión alegre de sumas sacerdotisas del downtempo soul como Kelela y FKA Twigs. En el caso de Smerz, lo suyo esta provisto de un desparpajo inusual para fundir pulso callejero y texturas urdidas con la mente poblada de un mega surtido de variables, donde la ética futurista del hip hop tiene mucho que decir. Su reciente fichaje por XL Recordings no hace si no augurar próximos movimientos dentro de un plano de acción mundial. Tiempo al tiempo.

 

LET’S EAT GRANDMA

Let’s Eat Grandma
Let’s Eat Grandma

Quien no haya escuchado aún “I, Gemini”, el primer álbum de estas dos amigas de Norwich, se está perdiendo la expresión más emotiva y evocadora de entre todas las facciones del pop psicodélico reciente. Y es que lo de Rosa Walton y Jenny Hollingworth es todo un caso de expediente X. Aún sin cumplir los 18 años, estamos ante lo que podría surgir de imaginarnos a una versión (incluso) más onírica de Kate Bush. Eso sí, las integrantes de Let’s Eat Grandma son tan jóvenes que su discurso musical resuena como una suerte de lengua vernácula perdida en el tiempo, que acaba de encontrar su sitio en el útero del siglo XXI. Es escuchar temas como Eat Shiitake Mushrooms y comprender ipso facto que nos encontramos ante un universo repleto de druidas y sonidos nacidos de sortilegios. El do it yourself aplicado desde una región legendaria de los sueños, donde estas dos pequeñas brujas son sus regias mandatarias.

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