Requisitos para ser una persona normal. Leticia Dolera. España, 2015. Comedia.
Estreno 5 de junio

 

ORGULLO FREAK

Objetivamente hablando: vivimos en la era del No Va Más. Nunca antes en la Historia ha tenido el ser humano mayor control sobre su destino: los avances industriales y científicos, con el acceso ilimitado a bienes y servicios y la victoria sobre la enfermedad, la infertilidad e incluso la muerte (sí, hagan un clic en Google al respecto) ondean como flamantes banderas del triunfo del Hombre sobre la Naturaleza, un órdago vencedor a tenor del cual la famosa pirámide de necesidades de Maslow se nos antoja ahora una prototeoría anacrónica y pueril. Y es que, a priori, el hombre del siglo XXI lo tiene todo para ser feliz: sobradamente satisfechas sus necesidades más básicas, esas que traían de cabeza a nuestros antepasados, hoy en día, inmersos en una espiral de alicientes para nuestros sentidos (perfumes, masajes, películas, libros, restaurantes, spas, ciudades, museos…) más asequibles que nunca, todo es cuestión de seguir escalando.

Es aquí cuando entra en juego la gran paradoja de nuestra era: pese a vivir continuamente rodeados de estímulos perfectamente accesibles, el porcentaje de personas que se declaran poco o nada felices ha crecido alarmantemente en nuestro siglo y las consultas psiquiátricas jamás han hecho mejor negocio. El problema radica, probablemente, en ese afán de superación, en una dimensión doble: por un lado, semejante magnificencia crea en nosotros la necesidad artificial de cubrir al máximo el cupo, y por otro, nuestra instintiva competitividad nos lleva a desear lo que otros tienen, máxime en un contexto en el que estamos sometidos a la sobreexposición y el escrutinio más impío a través de las redes sociales. Dicho de otra manera, el asumido esplendor que rodea nuestras vidas ha llevado al consenso tácito de que, llegados a este punto, el que no sabe revertir esta coyuntura a su favor es o bien tonto o un tarado.

Es aquí donde entra en juego Requisitos para ser una persona normal, el debut de Leticia Dolera como guionista y directora. Y es que no hay quién mejor para reflejar el estrés derivado de estos forzosos imperativos de triunfo que Leticia Dolera, que además de mujer es guapa y actriz, o sea, tonta del bote hasta que se demuestre lo contrario. Pero Leticia, que además de rubia (a ratos) es bastante freak (dicho como un piropo total; todos los que la hemos entrevistado y disfrutado de sus intervenciones como presentadora del festival Sy-Fy durante los últimos ocho años se lo agradecemos), no deja de emitir señales en contra: de palabra, de obra, con una filmografía miscelánea en cuanto a formatos, géneros y fronteras, y, fanatismo obliga, como influencer con chicha desde su blog No soy una it girl en Harper’s Bazaar. Enfocada como una comedia ligera que despoja de la más mínima ínfula al conjunto, la película recurre a la expositiva estrategia narrativa de la voz en off para introducirnos en el imperfecto universo de una treintañera (atención a su nombre, María de las Montañas, toda una declaración de intenciones) que, dada de bruces con la convicción de que está en las antípodas de lo que significa ser “normal”, aborda un exhaustivo plan de ataque para conseguirlo. Lo que de ahí surge es una historia cercana y sencilla, con una divertida sucesión de gags (a cargo, la mayoría de ellos, del experto Manuel Burque) que no es óbice para un trasfondo crítico con la superficialidad generalizada, sobre el que la protagonista y directora vierte suficientes pistas sin necesidad de explayarse. No contentará a quienes vayan buscando una réplica femenina de Tarkovski, pero sí dejará pensativo al buen observador más allá del The End.

Quién: Leticia Dolera y Manuel Burque, amigos del alma y amantes remotos. Backup: Silvia Munt, Carmen Machi, Alexandra Jiménez y Miki Esparbé.
Qué: La alocada cuenta atrás de una chica recién entrada en la treintena para integrarse en la “normalidad” y, ya de paso, ser feliz.
Cuándo: En la era del bienestar y el glamour.
Dónde: En cada sitio en el que la estén mirando.
Por qué: Por su intrínseco criticismo, su optimismo y su buen rollo.

 

TRÁILER

 

Posología: Gente con ganas de echarse unas risas, expertos en ver más allá y forofos del cine español más accesible y conciliador.
Contraindicaciones: Fans de Gaspar Noé, Michael Haneke y Fassbinder.
Efectos secundarios: Empeño en mejorar en lo posible y valorar las cosas pequeñas. Dicho así, no le encuentro el inconveniente.
Véase también: “Perdiendo el Norte”, de Nacho G. Velilla, otra de bonachones y juerguistas buscándose la vida y jugándosela en el amor.
Pedigrí: Premios al Mejor Guión Novel, Fotografía, Montaje, Signis y Mención del Jurado Joven en el Festival de Cine de Málaga.

 

TEASER

 

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