David Delfín fotografiado para TENMAG por Javier Morán en nuestro número de febrero de 2009
David Delfín fotografiado para TENMAG por Javier Morán en nuestro número de febrero de 2009

“En ebullición”, dos palabras que, en su contexto, acelerarían el pulso al más inconmovible del gremio. Fue la respuesta de David Delfín cuando, en nuestro número Especial 15 Aniversario de TENMAG, publicado en mayo de 2010, le preguntábamos por cómo le gustaría estar en quince años. Es sólo una de las innumerables pinceladas color injusticia que pintan las horas posteriores a conocer su fallecimiento, el pasado sábado día 3 de junio, punto final a la batalla contra el cáncer que libraba desde hacía más de un año. Si hay algo en lo que todos estamos de acuerdo es en que el diseñador malagueño bulló desde el primer momento en el que decidió comenzar a narrar su historia sobre la pasarela, allá por 2002 en Cibeles. Pura efervescencia en un discurso que ya vino a dejar claro que David no era “uno más”, con una puesta en escena que bebía de la influencia de Margiela (siempre un referente para David) y que despertó tantas pasiones como desventuras. Provocador, sí, pero con sentido y significado, con intenciones más allá de la mera rebeldía estética. La transgresión era, en sus propias palabras, “una buena herramienta contra la depresión y el aburrimiento”. Así fue como su cita habitual en la Semana de la Moda madrileña se convirtió en una de las más veneradas del calendario.

David Delfín fotografiado para TENMAG por Matías Uris en nuestro número Especial 15 Aniversario de mayo de 2010
David Delfín fotografiado para TENMAG por Matías Uris en nuestro número Especial 15 Aniversario de mayo de 2010

David Delfín se ganó a pulso su posición en el podio de la Moda de autor en nuestras fronteras. Durante su meteórica carrera, su nombre y el de su marca (Davidelfin, creada en 2001 junto a la inolvidable Bimba Bosé y los hermanos Postigo) siempre fueron sinónimo de transgresión, de frescura, de orgulloso referente y de confesable inspiración para la nueva oleada de talento y de ejemplar camaradería para sus compañeros coetáneos. Incluso logró hacerle cosquillas a la opinión internacional con sus desfiles en la Semana de la Moda neoyorquina, desde 2009 y durante cuatro temporadas. A día de hoy, sólo la particular caligrafía de su firma era capaz de convertir en trascendental una camiseta básica de algodón. Otros sectores como la óptica, la joyería, la decoración, el diseño gráfico o el vestuario para artes escénicas (colaboró con la Compañía Nacional de Danza o con Almodóvar para su película Los Amantes Pasajeros) también tuvieron la suerte de recibir su personalísimo aporte.

 

David Delfín fotografiado para TENMAG por Matías Uris en nuestro número Especial 15 Aniversario de mayo de 2010
David Delfín fotografiado para TENMAG por Matías Uris en nuestro número Especial 15 Aniversario de mayo de 2010

“La moda no es arte pero tampoco lo es la pintura”, mantenía, valiente, expresando su opinión con respecto a este perpetuo debate sobre el carácter artístico de la moda en el que sólo otras aportaciones de grandes como Yves Saint Laurent (“la moda no es arte pero hay que ser artista para dedicarse a ella”) han hecho eco entre tanto ruido. “El arte es el arte, creo que la pintura es un mero soporte para ello, al igual que lo puede ser la moda. Hay una diferencia entre El Descenso de Vermeer van Delft y un mero cuadro decorativo. Me da mucho respeto eso de llamarme artista”, nos contaba David en una entrevista en febrero de 2009. Sin embargo, es evidente que él nunca necesitó del plus de reconocimiento póstumo para ser visto, a los ojos de todos, como un artista. Y también en el más literal de los sentidos, ya que sus creaciones estuvieron expuestas en el Guggenheim junto a piezas de Gaudí. Sus colecciones, además, solían ser siempre metáforas a contra-luz sobre sus sentimientos y su estado de ánimo. Ahora serán también preciados capítulos inmortales de una historia de talento, originalidad y perseverancia. Una historia de esencia y personalidad que, de seguro, desafiará el carácter de permutabilidad intrínseco en el mundo de la Moda para recordarnos que los grandes genios nunca mueren. Descansa en paz, David.

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