Este mes te escribimos desde Barcelona a lo Oscar Wilde–Bossie desde cualquier habitación del Rabal, cuna del mestizaje y fusión cultural. El olor a fruta fresca de mercado se mezcla con el de especias que transportan a pueblos costeros. Recorremos los grandes porticones que algún día avistó Jean Genet embriagado de amor y dolor. Calles donde el sol de otoño se cuela por las rendijas y las esquinas recuerdan a pelis de Rohmer. De esta Barcelona tan especial, donde los habitantes anónimos mezclan costumbrismo y modernidad, te mostramos algunas imágenes para inundarte de melancolía y del salitre que baña la ciudad. Fotos Raúl Hidalgo.

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