Cruzando el charco, tras las ventanas de algún estudio perdido en las calles de Brooklyn trabaja y crea la canadiense Julia Dault. Pintora y escultora, esta artista nos habla del arte dentro de un marco cargado de abstracción y minimalismo. En su extensa producción predominan las pinturas abstractas con cierta influencia pop. La geometría y los colores, así como el proceso de producción compone piezas llenas de ritmo, con una intención casi musical. Sus obras, que generan planos y composiciones gráficas como si de estampados se tratase, se caracterizan por combinar varias capas de materiales sobre las que pinta para después borrar. Un proceso que carga cada obra de un impacto visual lleno de expresividad y exquisitas texturas.  Por otro lado, y con una contundencia más interesante si cabe, está su trabajo como escultora, algo que acompaña a sus pinturas en muchas ocasiones y complementa su concepción del arte. En una visión efímera de su obra, las escultura de Dault se producen allí donde se exponen, estas intervenciones son un deleite visual. Compuestas por láminas de formica y plexiglas que se yuxtaponen unas con otras, estas piezas nacen de la pared para generar formas llenas de fuerza y color. El aire techno que las identifica habla del espacio como algo deformable y lleno de posibilidades. Los colores, los brillos y la fuerza de las líneas hacen de sus esculturas un excelente reclamo estético para entender el espacio desde un nuevo ángulo, algo irreal e inquietante.

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