Estas imágenes de desfile de la colección de Alexander McQueen no sólo van de cómo atraer todas las miradas en una fiesta, sino también de cómo romper barreras, reinventar el traje de las ocasiones especiales y mandar las corbatas a tomar viento fresco. Tal y como aseguraba el bad boy británico, “la moda debe ser una vía de escapismo, no de aprisionamiento”. Podemos decir que Sarah Burton ha superado con creces la ardua tarea de relevar a un genio. Burton tiene bastante de McQueen y, curiosamente, algo de las pelis de su homónimo Tim. Esa oscuridad mágica y aquella sensibilidad gótica digna de un cuento de los hermanos Grimm aún perviven en la casa McQueen. Mucho negro, dorado y plumas como símbolo de libertad –que también fueron empleadas en el desfile de su primera colección póstuma en 2010– contribuyen a que el recuerdo del mítico diseñador sea imborrable. Entre McQueen y su tocayo Wang, cerramos un 2014 repleto de Alexander hits.

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