Si hace unos meses os hablábamos de las lámparas kitsch o chandeliers de Rock&Royal, ahora os traemos al diseñador que mejor acompaña, tanto material como conceptualmente, ese kitschismo con sus muebles. Él es Pedro Friedeberg. Pedro Friedeberg es un artista, italiano de nacimiento, pero que creció y maduró en México. Estudiante de arquitectura en la Universidad Iberoamericana de México, su carrera le aburría y  en su juventud se decantaba por el barroquismo modernista de Gaudí en vez de las tendencias que preponderaban como las de Mies Van der Rohe.
Aunque en un primer momento ni sus padres ni él estaban convencidos de que su carrera y campo de acción pudiera ser el arte, su maestro y gran impulsor, Mathías Goeritz, le convenció para que hiciera caso omiso a sus padres y continuara con su arte, su talento, intuición y creatividad.

En los año 60, década en la que comenzó a ganar fama y reputación, conoció a artistas surrealistas como Remedios Varo y junto a Javier Girón creo el movimiento de arte surrealista mexicano llamado Chinchismo.
Dejando a un lado su interesante (y extensa) biografía y sus numerosos premios, la obra de Pedro Friedeber es completamente abrumadora y cautivadora. Además de sus dibujos inspirados en Escher y el Op Art, lo que realmente atrapa y embelesa son sus muebles que parecen extraídos de una obra de Dalí (como una comparación fácil y rápida) o de la película The Holy Mountain de Jodorowsky (si nos ponemos intelectuales y snobs) o de un sueño alucinógeno tiki-tropical del que hemos despertado recordando ciertos flashes.
Ensoñaciones doradas, barrocas con una gran filia por el horror vacui, estos muebles se caracterizan por un surrealismo llamativo e intenso y de los años 60 y 70 son muy famosos y conocidos sus muebles con forma de manos, tanto mesas como sillas, y relojes.

Es absolutamente increíble y fascinante cómo estos muebles, que tienen más de 40 años, son completamente vanguardistas e, incluso, demasiado futuristas para nuestra época.
Si creíais que el horror vacui había pasado de moda o estaba demasiado demodé, cuando veáis a fondo la obra de Pedro Friedeberg necesitaréis uno de estos muebles en vuestra vida (o una foto en Facebook, Twitter o Instagram, seguro).

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