El artista e ilustrador gallego Diego Mallo, actualmente establecido entre Barcelona y Londres, es la prueba fehaciente de que la ilustración en nuestro país no tiene mucho que envidiarle al todopoderoso norte europeo. El trabajo de Mallo, que bebe de la más artesanal y plástica tradición en el campo del dibujo, apuesta por un estilo tradicional con un fuerte componente social y crítico. La importancia del gesto y del lenguaje no verbal nos transporta de alguna manera a un mundo con tintes poéticos donde el individuo acontece el eje central de sus obras. Mediante una amplia selección de técnicas (collage, serigrafía, escultura, etc.) este artista ahonda en la esencia humana encontrando en ella la mejor excusa para jugar con lo paródico a través de la cotidianidad.


En sus obras aparecen seres que el mismo define como frágiles, seres semiperdidos que se funden con una sociedad convulsa y contradictoria en un intento por explicar los “males” o sinsentidos de nuestro carácter humano. Ese encuentro convierte cada uno de sus trabajos en un irónico análisis de las perversiones y delirios de un mundo repleto de desengaños y dicotomías culturales. Un mundo que permite a Mallo hablarnos desde el sarcasmo y el humor negro.

Trabajando un estilo rápido e intuitivo su obra es toda una muestra tácita de plasticidad, donde lo estético y lo conceptual se unen en un perfecto equilibrio. Eso queda muy de manifiesto en uno de sus último y más interesantes trabajos. I’m so glad, su última exposición que pudo verse en la galería La Plataforma de Barcelona habla precisamente de todos esos conceptos que se mueven entre la ambigüedad y la ironía dando vida a un extraordinario repertorio de seres a medio hacer y sesgados por la cultura contemporánea.

Coméntalo

comentarios