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¡Olé!- resonaban las paredes del Mona Bismarck American Center de París. Amén de la facilidad con la que un extranjero se aventura -poseído por la lúdica y la pasión de todo aquello que rebosa “made in Spain” a pronunciar lo más ibéricamente posible esta voz expresiva, Palomo Spain dio anoche rienda suelta a un espectáculo digno de inducir un “olé” a la más castiza de las gargantas. Y no sólo como interjección al folclore más evidenciado (volantes, sombreros cordobeses y espectáculo de flamenco incluido). También como signo de exaltación, casi gratitud, ante una nueva manifestación del fenómeno Palomo y todo lo que ello conlleva; entre otras cosas, haber puesto a nuestro país en el punto de mira internacional en cuanto a creatividad e irreverencia se refiere. Para esta colección Pre SS18, Alejandro se ha decantado por un estilo más relajado e informal inspirado por las estéticas más representativas de su tierra. Además, se trata de un ejercicio prêt-à-porter que responde a la demanda de un Palomo más accesible y para todos, ejecutando siluetas más sencillas. No faltaron, por supuesto, encajes de Chantilly, vestidos de raso y lentejuelas. Palomo no quiere parecer londinense, ni belga, ni parisino. Palomo Spain es España en continente y contenido, pero no una España cualquiera, sino una actual, diversificada, innovadora a la par que tradicional, que aporta, que conmueve y que despierta -sean los que sean- sentimientos. Una que dice mucho y calla poco. Una que, desde luego, necesitamos.

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