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Fotograma de Person to Person, de Dustin Guy Defa.

El New Directors/New Films de Nueva York lleva 46 años rastreando páramos cinematográficos de todas las latitudes con tal de hallar el talento en ciernes. En el material promocional de su última edición concluida el pasado domingo se vanagloriaban de haber programado a lo largo de su dilatada historia los primeros trabajos de cineastas de la talla de Pedro Almodóvar, Hou Hsiao-Hsien, Christopher Nolan, Spike Lee o Kelly Reichardt, entre otros. Con vistas a extender la lista en un futuro cercano, el MOMA y el Lincoln Center programaron un nuevo ciclo compuesto por óperas primas o segundas películas dirigidas por cineastas de todos los rincones del globo, aunque con predominancia de producto local.

Sería algo prematuro aventurarse a señalar el surgimiento de una nueva voz cinematográfica indiscutible, pero la 46ª edición del evento neoyorquino dejó algunas pistas valiosas. Por ejemplo, la dinámica indie que subyace bajo las historias cruzadas y, a ratos, disparatadas de Person to Person, el segundo esfuerzo en el largo de Dustin Guy Defa. Bajo una estética setentera e influjos de los films embrionarios de De Palma y Scorsese, pero especialmente del humor y el estilo de Woody Allen con ligeras pinceladas de Rick Alverson, este director construye una estimable galería de personajes excéntricos circulando por el Nueva York de nuestros días.

Sería algo prematuro aventurarse a señalar el surgimiento de una nueva voz cinematográfica indiscutible, pero la 46ª edición del evento neoyorquino dejó algunas pistas valiosas.

Otra cineasta de la ciudad del Hudson con prometedora proyección es Eliza Hittman, quien presentó el potente drama ganador en Sundance, Beach Rats. Un acercamiento al despertar sexual de un adolescente de Brooklyn a través de sus experiencias nocturnas en el cruising online.

Gran Bretaña quedó representada con el estreno detrás de las cámaras de William Oldroyd, un debutante procedente de la escena teatral. Su Lady Macbeth recoloca la obra Lady Macbeth of the Mtsensk District, de Nikolai Leskow, en la Inglaterra victoriana con una protagonista que desprende un feminismo avanzado a la época en que se ambienta el relato. Pese a la sobriedad de su puesta en escena, y a su vez, el tono moderno que gasta, Lady Macbeth acaba adoleciendo por la inconsistencia de su guión.

Mucho más sólido resultó el material documental. Empezando por Quest, el conmovedor retrato de una familia de clase humilde afroamericana de Philadelphia comprobando como el sueño de Obama en la Casa Blanca no se traduce en mejoras en un día a día golpeado por la violencia y la enfermedad, heridas, sin embargo, aliviadas con la música, la família y la fraternidad. Jonathan Olshefski es el artífice de este conmovedor y vivaz retrato.

Como lo es The Challenge, de Yuri Ancarani. Un fascinante documental desnutrido casi totalmente de diálogo alrededor de los excéntricos modos de vida de millonarios qatarís gastando su tiempo entrenando a halcones por los que han desembolsado sumas millonarias o compitiendo con todoterrenos por las dunas cuando no pasean sus leopardos en Lamborghinis. Un trabajo que fascina con su forma y que prácticamente escandaliza a la vez que asombra con el modo de vida que captura. Voces poco o nada familiares que pronto podrían revertir esa condición.

Fotograma de 'The Challenge', de Yuri Ancarani.
Fotograma de The Challenge, de Yuri Ancarani.

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