MÜNN Seoul. Colección SS17 © Hyun Min Han
MÜNN Seoul. Colección SS17 © Hyun Min Han

Sé que has cambiado la cerradura de tu puerta. Sé que ya no me quieres aquí, que quieres olvidar que he existido, que ya no quieres que seamos nada. Hoy he vuelto a pasar por tu casa. Estaba amaneciendo y el cielo se teñía de un naranja familiar. El mar rompía en olas a lo lejos. Olía a sal y las gaviotas sobrevolaban tu tejado. La puerta estaba abierta. No tenía intención de entrar, no me malinterpretes. No quería invadir tu intimidad. No quería, pero allí estaba sentado sobre mis pies sorbiendo el té que habías dejado a medio terminar. Fui al baño, allí todo seguía igual, tu cepillo de dientes, tus flores, tu perfume… Deseé por un momento ser tú, ser aquel que olvida, cambia cerraduras y quema un capítulo de su vida sin más. Sin embargo, sólo puedo fingir que soy como tú y eso fue lo que hice. Corriendo (como tú haces), me apresuré a las escaleras que llevaban a tu cuarto. Habías guardado el futón y el silencio animaba mi tarea. Abrí las puertas de tu armario y tu esencia estalló en mi pecho. Sombreros, camisas estampadas sobre encaje y seda. Trajes de colores, pantalones de grandes pinzas y aquellos delicados bordados en los que tu jardín se hacía materia de hilo. Color y más color. Saqué toda la ropa. Compuse cada uno de los conjuntos que te habrías puesto y estiré los calcetines hasta el infinito. Bailé. Sentí como los tejidos rozaban mi piel. Volví a sentir tu abrazo. Volví a recordar, pero entonces me di cuenta de que ahora era tú y que por lo tanto podía olvidar. Sonreí, reí, reí a carcajada limpia. Jugué con vaho en el cristal de tu puerta, seguía abierta. Giré, giré y giré. Me tiré al suelo extasiado y miré a un punto del techo. Sentí que cruzábamos miradas, sentí que no era yo mismo y ahí me di cuenta. El que yacía en el suelo eras tú, yo era ese punto, una mosca suspendida en el aire observando y haciendo suya tu intimidad. Me escondí y evité que me atrapases. Decidí testificar mi futuro. Me esconderé y no saldré por mucho que me lo pidas. Me esconderé, seré discreto, no asustaré a tus citas, no lloraré. Me quedaré aquí en silencio, a la espera, a la espera del tuyo. Cuando salgas, aguardaré en la puerta. Nunca podrás cerrarla, pues yo estaré aquí.

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