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El mindfullness es un estado mental en el que estás absolutamente concentrado en lo que estás haciendo y no piensas en nada más (de hecho, disfrutas tanto de los momentos que se te pasan volando). Aplicando el mindfullness en nuestro día a día, conseguimos estar al cien por cien (además de evitar despistes tontos como dejarnos las llaves/móvil/cartera en casa o la luz encendida del salón por estar pensando en otra cosa cuando cerrábamos la puerta. Sí, también nos ha pasado). Partiendo de esta base, te contamos por qué deberías comer siendo totalmente consciente de lo que estás haciendo. Te encantará que llegue la hora de la comida y lo harás de la manera más saludable posible.

1. Amarás la comida

Decía George Bernard Shaw que no hay amor más sincero que el amor por la comida. Los alimentos son el combustible para nuestro cuerpo y, sin ellos, directamente, no hay vida. Así de sencillo. Lo ideal sería que nuestro momento gastronómico del día tuviera la importancia que se merece, así que eso de “Hoy no me ha dado tiempo a comer” ya no debería valernos como excusa.

2. Comerás lo necesario

Si comes despacio y plenamente consciente de cada bocado, sentirás de manera evidente cuando ya estás saciado. En ocasiones, comemos más de lo que necesitamos y nos sentimos pesados posteriormente. También sabrás si te has quedado con hambre después de acabar tu plato.

3. Alucinarás con lo que te ocurre por dentro

Con frecuencia, comemos sin pensar en lo que está ocurriendo en nuestro interior. Solemos hacerlo de manera mecánica, sabiendo que cuando tragamos un alimento va directo al estómago (pero, quizá, desconociendo todos los procesos a los que se tiene que someter el organismo para digerirlo). Para el gurú espiritual Osho, sólo nos detenemos en nuestro propio cuerpo cuando algo falla en él (uno de los ejemplos que pone es que sólo somos conscientes de que tenemos cabeza cuando nos duele). Haz la prueba y párate a sentir todo lo que te ocurre por dentro cuando comes. Es una buena manera de meditar.

4. Todo te sabrá de cine

Por ejemplo, si te gusta mucho el chocolate y estás totalmente concentrado en el helado/tarta/bollo que te estás comiendo, te sabrá mejor que nunca. Cuando ponemos atención a la comida, explotamos al máximo todo su sabor. De hecho, puede que descubras cosas que pensabas que no te gustaban.

5. Recargarás las pilas

Al estar concentrado en el momento de la comida, consigues hacer un break mental del resto del día y cogerás con más fuerza lo que venga después (ya sea la oficina, una clase de idiomas, una tarde compras o, incluso, una buena siesta). ¡Para nosotros, igual que para Jennifer Lawrence, la comida es una de nuestras partes favortias del día!

Gif vía GIPHY

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