Miguel de Gil fotografiado por Darío Vázquez

Miguel de Gil hizo un primer acercamiento a la moda como estilista y desde entonces la estética no deja de rondar su cabeza disfrazada de mil formas. La calma de su colección para el próximo otoño/invierno 14–15 se vale de ese lema tan manido como efectivo de menos es más y se copa con piezas que hablan de una obsesión formal: el detalle en un básico. Un color, un pliegue, una idea, un dedal, nostalgia noventera y referencias a la obra de Lygia Clark definen la carta de presentación de este almeriense afincado en Madrid que torea por primera vez la macrodifusa línea que separa las ventas palpables de un ideal.

A pesar del impulso que se da en las escuelas de diseño a la creatividad, tú te has decidido por algo sobrio. ¿Crees que se aprecia el detalle lo suficiente? Creo que no hace falta hacer algo muy original. Todo el mundo puede hacer algo nuevo pero se trata de hacer algo especial. ¿Para quién diseñas? Para una mujer madura, sencilla, trabajadora, que se levanta por la mañana y tiene cosas que hacer a parte de mirarse. Natural pero con fuerza, segura de sí misma y que no le haga falta mucha cosa. ¿Cuáles son las referencias de Miguel de Gil a la hora crear? Me gusta mucho la geometría, cosas sencillas, de repente un pequeño pliegue en una camiseta lo llevo a algo más grande y, por supuesto, los básicos. Me inspiro en el arte de Lygia Clark y el movimiento neoconcreto. Todo lo que tiene que ver con el arte plástico. ¿Qué hay de Almería en tus diseños? Quizá los colores son un poco minerales, muy tierra y desierto todo. Nada en mi colección es casualidad. ¿Qué te ha empujado a hacer las maletas para fotografiar la campaña de tu primera colección en París? Creo que se puede hacer algo muy bueno en España. Pero yo en ese momento estaba intentando crear una identidad sólida y me parece muy potente que unas fotos sean buenas. Por eso me involucro tanto en el tema editorial, creo en la imagen. Más que diseñador mi punto es ese, crear una identidad reconocible desde cero. ¿Qué crees que buscan las pasarelas en un nuevo diseñador? Creo que no valoran el detalle, se fijan en que entre por el ojo. Yo creo que se debe tener un hilo conductor desde la primera prenda hasta la última y que todo tiene que contar una historia. ¿En qué detalles se ve traducido tu trabajo con Amaya Arzuaga? Es obvio que si estás con alguien un año y medio se te pega algo. Tú ves lo de Amaya y a lo mejor te recuerda a otro. Es una cadena, cada uno tiene muchas influencias, cada vez hay más creadores y hay más semejanzas entre ellos. Pero creo que está bien que te parezcas a algo bueno, porque te meten en un grupo. ¿Cuáles son las recompensas y obstáculos de emprender un proyecto de moda desde tan joven? Aunque tengas apoyos, cuando estás creando una identidad, si no se conoce tu nombre no se reconoce el trabajo. Aquí se ve al personaje. Es difícil ser un diseñador individual. En el norte de Europa se reconoce más el diseño, no compran por el nombre sino por la ropa, pero aquí todavía no. ¿Tu meta es afianzarte en este mundo dentro de alguna pasarela o crees poder conseguirlo por fuera de ellas? Creo que se puede por fuera. De hecho yo he tirado por campaña porque creo que fija más lo que quiero transmitir. Un desfile se queda como algo puntual y el casting puede no encajar. Para que una identidad quede bien reflejada en un desfile, tiene que estar muy bien hecho. Con menos presupuesto, unas fotos pueden concretar mejor lo que se tiene como concepto. Creo que los jóvenes se lanzan a desfilar y yo prefiero hacer poco, pero hacerlo bien.  Más info: migueldegil.com

Imágenes de lookbook de la primera colección de Miguel de Gil para la próxima temporada O/I 14–15 fotografiado por Raúl Córdoba

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