EDAD: 32 años. PROFESIÓN: Artista. LUGAR DE NACIMIENTO: Valencia

En tres palabras, María Herreros es… Nerviosa, natural y empática. Si tuvieras que definir tus ilustraciones… Busco algo instintivo y humano entre la belleza y lo grotesco. ¿Por qué la acuarela? Es muy rápida. Tu primer recuerdo relacionado con el arte es… Estar dibujando todas las modelos de los catálogos de Venca y firmar como “Mariasso” (María + Picasso) ¿Qué nos dicen tus retratos sobre ti? En mi trazo está mi nervio. Incondicionalmente fan del artista… Alex Katz. Si no fueras ilustradora serías… Activista. ¿Qué grupo de música no puede faltar en tu playlist? Kanye West. Una película que no te cansas de ver… 2001 Odisea en el espacio. Un viaje pendiente… San Francisco. Un lugar para desconectar… Una hamaca. No puedes salir de casa sin… Poner el ordenador en reposo. No soportas a la gente… Que utiliza a otra gente. ¿Qué es lo más raro que has visto últimamente? Un hombre con las piernas como patas de avestruz. El artista, ¿nace o se hace? Normalmente es una combinación de las dos. Aunque cada persona es un caso. ¿Eres soñadora o te gusta vivir con los pies en la tierra? Diría que intento buscar un equilibrio en el punto medio. ¿Cuáles son tus próximos proyectos? Un libro sobre mitos de Hollywood titulado Marilyn tenía once dedos en los pies, una exposición en Oporto, un cómic sobre la generación de nuestros padres, y el flujo habitual de trabajo de ilustración. El arte para ti es… Una constante desde que tengo consciencia.

THE BLIND, María Herreros
Exposición: Botanical Rage, julio 2014, Bootsbau Gallery, Berlín.

Esta obra, como el resto de la exposición, gira en torno a sutiles imposiciones sociales hacia las mujeres. Esas imposiciones las representé por medio de elementos botánicos porque simbolizan lo que se espera de ellas; belleza, frescura, juventud y fertilidad. Por tanto, las botánicas siempre aparecen de alguna manera perjudicando o molestando a las retratadas. Además, para esta pieza en concreto, elegí un fotograma de Las Margaritas de Vera Chytilová, una directora muy revolucionaria. Era perfecto, porque este personaje está dotado de una ingenuidad que le impide darse cuenta de esa discriminación velada. Colocando la corona de flores en los ojos, pretendo dar el mensaje de “ceguera” simbólica hacia la situación. Con la expresión, la gama de color y el tratamiento, intento dar una primera impresión dulcificada, para en una segunda lectura hacer una interpretación conceptual de los elementos. Técnicamente, se trata de acuarela y grafito en un 50×70 cm, en papel de algodón de 300gr libre de ácidos.

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