¿”Se nace” o “se hace? La respuesta es indiferente si el resultado conlleva lo esperado: la impasible capacidad de desarrollar cualquier arte al estilo #JacksWay (que viene a ser lo mismo que hacerlo “del mejor modo”). Jack Daniel’s reivindica los tres pilares que guiaron a la marca desde sus comienzos: independencia, autenticidad e integridad. Y lo hace -valga la redundancia- de la mejor manera posible: con un homenaje especial a tres almas gemelas que comparten estos mismos valores. A la pregunta “¿qué tienen en común una DJ, un fotógrafo, un ilustrador y un barril de madera?” ya podemos darle la mejor de las respuestas: los cuatro “nacen o se hacen” con buena madera 😉

Primero fue el set de DJ, después, la cámara analógica y todavía queda algo más.
¿En qué se convertirán esta vez estos trozos de madera de roble blanco americano
proveniente de una de las barricas de Jack Daniel’s?

Aún nos quedaba por descubrir cuál es el tercer y último objeto simbólico (realizado con la madera de sus barricas) con el que Jack Daniel’s ha premiado el talento de estos tres artistas emergentes. El set de DJ para Cora Novoa, la cámara analógica para Yosigo y… Antes de conocer el tercero, debemos dedicar unas líneas a aquel que, con sus propias manos, ha hecho realidad esta fantasía de madera.

¿Adivinas a quién pertenecen estas manos? La respuesta, justo debajo.

Hablamos de Marc Morro, un diseñador industrial que tiene claro que “si no sabes qué hacer, hazlo tú mismo”. Marc nació en Mallorca, isla en la que vivió hasta los 18 años, cuando se trasladó a Barcelona para estudiar Diseño Industrial. Estuvo diez meses viviendo en Nueva York y empapándose de toda la inspiración artística que plaga cada esquina de la Gran Manzana. A su regreso a Barcelona comenzó a trabajar en varios proyectos de una agencia de publicidad independiente, hasta que, tiempo después, decidió encaminar su carrera hacia una de sus mayores pasiones: el diseño de muebles. Así fue como surgió la idea de crear ADO (Attrescoses Otrascosas Otherthings), una pequeña empresa de mobiliario en la Ciudad Condal, cuyo objetivo es crear objetos cotidianos, funcionales y anónimos.

Marc Morro trabajando en los objetos hechos con madera de las barricas de Jack Daniel’s

 

Marc Morro, diseñador industrial y artífice de los tres tesoros de madera

Quien también tiene “madera de artista” es el tercero de los merecedores de los objetos elaborados por Marc. En medio de toda la oferta artística alojada en los lares 2.0, llama la atención la propuesta de este ilustrador que, amén de ser toda una declaración de principios ante la tendencia de “digitalizar” cada trazo y cada mancha de pintura, es todo un ejemplo de lo que Mr. Jack siempre entendió como una inestimable virtud: ser auténtico e independiente.

Segunda oportunidad. ¡Ojo a los tattoos! ¿Sabes de quién son estas otras manos?

Para Ricardo Fumanal, “es importante que todo el proceso sea manual: el trazo del lápiz, su calidez, la textura del papel…”. ¿Hay algo más auténtico que eso?. Las primeras ilustraciones de Ricardo fueron, como las de muchos otros, vectorizadas. “Pero el resultado era mucho más frío”, asegura, haciendo hincapié en que “incluso un error puede ser bonito”. “No es como el ordenador, donde puedes borrar, repetir o cambiar. Una mancha te puede dar algo diferente, incluso te puede sorprender”.

Ricardo Fumanal, ilustrador

Como ya habrás podido adivinar, Ricardo es todo un representante del handcraft, una corriente que apuesta por la creación manual frente a la frialdad de una pantalla, un concepto muy en consonancia con la filosofía de Jack. Sus intereses van desde las bellas artes hasta la moda o la fotografía publicitaria, y su actividad como ilustrador se basa en una amplia gama de técnicas y lenguajes. Su actual panorama artístico se está expandiendo desde el reino del dibujo manual (marcador, lápiz y tinta sobre papel) hasta las imágenes en movimiento. Por todo ello, nadie mejor que él para dar una segunda vida a esos listones de madera de roble blanco que un día dejaron de ser barrica para convertirse en un set de herramientas para dibujar.

Ricardo Fumanal: “incluso un error puede ser bonito”

Así termina el tercer y último capítulo de una historia sobre talento y savoir faire. Una aventura que comenzó con una fiesta mágica en una sombrerería (con bar clandestino incluído) en tiempos de la Ley Seca, y termina con tres artistas premiados con estos obsequios por vivir según el “best way” que ya demostró, hace más de siglo y medio, aquel chaval de 13 años llamado Jack fundando una de las destilerías más emblemáticas del mundo.

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