1THEWORLDGOESPOPThe EY Exhibition: The World Goes Pop. Tate Modern
Ushio Shinohara. Doll Festival 1966. Fluorescent paint, oil, plastic board on plywood
Hyogo Prefectural Museum of Art (Yamamura Collection)
© Ushio and Noriko Shinohara

No sólo de Warhol y Lichtenstein vive el arte pop. Si bien los flashes y la atención mediática han priorizado salvajemente la creación anglosajona y norteamericana en eso que se viene llamando pop-art, el hervidero artístico de las décadas de los 60 y 70 trascendía muy mucho el cacareado eje Londres-Nueva York. Cuando el mundo vibraba al ritmo de los acordes de Imagine y el olor a opio impregnaba los aires de cambio, pocos cayeron en la evidencia de que la sociedad de la época iba varias zancadas por delante de un arte que, pese a autoproclamarse popular, no fue capaz de burlar la jerarquía de los gatekeepers para acoger en su seno a aquellos creadores allende las pírricas fronteras occidentales. La Tate Modern de Londres da ahora voz a los sin voz en The World Goes Pop, un compendio totalizador de la creación hippie a lo largo y ancho del globo.

2THEWORLDGOESPOPThe EY Exhibition: The World Goes Pop. Tate Modern
Cornel Brudascu. Guitarist 1970. Oil on canvas. 1300 x 960 mm
Museum of Visual Arts Galati, Romania
Photo: Szabolcs Feleky
© Cornel Brudascu

 

EL CLAMOR DE LA MULTITUD 

El arte pop, tal y como se entiende hoy, venía a extirpar la esencia elitista que hasta entonces había caracterizado a la creación plástica, convirtiéndose en reflejo más o menos crítico de la sociedad de consumo y adoptando formatos y técnicas alusivas a la producción en serie como encarnación de una inédita noción de accesibilidad del objeto artístico. Sin embargo, si la repetición seriada del icono Marilyn venía a simbolizar el desgaste que los medios de comunicación de masas imprimían a las celebrities, no deja de resultar paradójico que su artífice acabase convertido a su vez en un icono casi autoparódico que pasaba sus noches en el selecto Club 54, a espaldas del intenso pálpito de las calles. La Tate Modern recoge hoy el legado de todos esos creadores prácticamente anónimos que, en ese escenario posbélico en el que las proclamas pacifistas corrían como la pólvora y Jimi Hendrix hacía el amor a su guitarra sobre el escenario, se hicieron eco de la profunda revolución social y sexual y la conquista de derechos que hoy en día damos por sentados, convirtiendo a las multitudes anónimas en verdaderas protagonistas de su obra en armoniosa sintonía con el sentimiento de comunidad hippie. Artistas de los cinco continentes se empapan de este espíritu con referencias a realidades tan significativas como el antibelicismo, el amor libre, la píldora anticonceptiva, el activismo sociopolítico, la sumisión financiera a USA, el sindicalismo, la vibrante escena musical o el feminismo, con el aliciente extra de que muchos de ellos tuvieron que burlar la censura de los regímenes totalitarios de sus países de origen. Un escaparate abierto a la auténtica contracultura de la época frente a la descafeinada versión oficial.

3THEWORLDGOESPOPThe EY Exhibition: The World Goes Pop. Tate Modern
Judy Chicago. Birth Hood 1965-2011
Sprayed automotive lacquer on car hood
Courtesy of Judy Chicago / Riflemaker London
Photo © Donald Woodman
© Judy Chicago/DACS 2015

5THEWORLDGOESPOPThe EY Exhibition: The World Goes Pop. Tate Modern
Bernard Rancillac
Pilules capsules conciliabules 1966
Vinyl on canvas. 1460 x 2280 mm
Collection of the artist
Photo: Nathalie Rancillac
© Bernard Rancillac/DACS 2015

6THEWORLDGOESPOPThe EY Exhibition: The World Goes Pop. Tate Modern
Erró. American Interior #1 1968
mumok – Museum moderner Kunst Stiftung Ludwig Wien, Vienna
Photo: mumok. © Erró/Bildrecht Wien

The World Goes Pop
Desde hoy 17 de septiembre al 24 de enero en Tate Modern. Bankside, SE1 9TG. Londres.

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