Yves Saint Laurent en su estudio, 1986 © DR
Yves Saint Laurent en su estudio, 1986 © DR

Mucho se ha elogiado aquello de afrontar el éxito bajo el filtro de la humildad, la figura del genio sencillo al que el triunfo, aún siendo ya consagrado, le pilla desprevenido. ¿Acaso es su contraposición más radical insuperable obstáculo en la carrera hacia la fama? Nada más lejos de la realidad si nos servimos de la que quizás sea la figura más encumbrada del mundo de la moda como excepción que confirma la regla. A Yves Saint Laurent no le iba aquello de la modestia, ni tan siquiera la falsa. Sólo nueve velas soplaba en su tarta cuando hizo uso de su deseo de cumpleaños para fijarse un ambicioso –entonces, despiadado- objetivo: “un día, mi nombre estará escrito con letras luminosas en los Campos Elíseos” . Algún que otro vendaval de grandeza fue documentado a lo largo de su gloriosa carrera. “Me gustaría que mis vestidos y dibujos fueran estudiados dentro de cien años”, confesaba Saint Laurent en 1992. Y todo apunta a que así será. Desde luego, él mismo se encargó de pulir cada detalle para que una ovación global en torno a su obra perpetuada fuera posible por los siglos de los siglos. Amén de ello, desde el año 1962 y con sólo 26 primaveras (suficientes para tener la certeza de que lo que se cocía en su taller sería de interés brutal para el mundo, llegando incluso a trascender a su propia figura), Saint Laurent tomó la decisión de comenzar a guardar una selección de prototipos de cada una de las colecciones que realizaba para su marca, siendo el primer diseñador de su generación en llevar esto a cabo. A partir de 1982, este proceso se sistematizó aún más, siendo los modelos destinados al archivo aquellos que Yves marcaba con una letra “M” (y posteriormente la palabra Musée) en su ficha técnica.

Estos prototipos eran conservados, por su propia indicación, junto a todos los accesorios (de los pendientes a los zapatos y de los guantes al sombrero) que conformarían el look completo de pasarela, permitiendo así recrear el conjunto tal cual el couturier lo ideó en un primer momento. Visto de esta manera –y no esperábamos menos de Yves-, Saint Laurent y sólo Saint Laurent podría ser considerado máximo comisario de las exposiciones que, a posteriori, mostrarían una retrospectiva de su obra. Algo tan brillante y aterrador como escoger en vida cada tema de la banda sonora de tu funeral. Aunque, eso sí, ya tardaba en aparecer por estas líneas alguna alusión al recientemente fallecido Pierre Bergé y a su innegable mérito de que la obra de su socio y compañero de vida siga a día de hoy si cabe más intacta que antaño. Su trabajo, primero junto a él y luego en la Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent, fue de digno reconocimiento, habiéndose ganado con creces todas las medallas de “equilibrio”, “moderación” y “realidad” que a los que hablaban de Bergé les gustaba colgarle para poner en manifiesto lo vital que fueron en la carrera de Saint Laurent estas dosis de mesura.

Fachada del número 5 de la Avenida Marceau, 1982 © Sacha
Fachada del número 5 de la Avenida Marceau, 1982 © Sacha

El último hito de la Fundación ya no se va a hacer esperar. Este mes de octubre albergará la apertura de los dos museos más ilustres jamás creados en torno a la figura de este genio: el Musée Yves Saint Laurent Paris, que abrirá sus puertas el 3 de octubre; y el Musée Yves Saint Laurent Marrakech, que lo hará el 19 de octubre. El primero de ellos tomará como localización el legendario hotel particulier (el número 5 de la parisina Avenida Marceau) en el que Yves Saint Laurent diseñó sus colecciones desde 1974 hasta 2002. El que fue durante treinta años el centro de operaciones de la maison, su “casa de alta costura”, cerró hace 15 años para convertirse en la sede central de la Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent. A partir de ahora, sus 450 metros cuadrados acogerán una exposición retrospectiva permanente (pero con algunas de sus piezas en constante rotación) de la obra de Yves Saint Laurent, además de diversas exposiciones temáticas temporales. La escenógrafa Nathalie Crinière y el decorador Jacques Grange, colaboradores de la Fundación desde hace años, han diseñado los espacios de la exposición para recrear la atmósfera original de la casa de alta costura, haciendo posible que podamos sumergirnos en el estudio de Yves y descubrirlo tal cuál era en los días en los que el diseñador trabajaba de forma frenética en sus diseños. Cabe destacar el contraste que siempre tuvo esta habitación con respecto al resto de salones suntuosos. Un espacio neutro, luminoso y tranquilo con una pared de espejo que le permitía ver a sus modelos durante los fittings. Hasta se han encargado de llenar su mesa de trabajo de los objetos personales, bocetos, muestras de tela, bordados y fotos, evocando el estado en el que solía encontrarse durante la preparación de una colección. En la planta baja podremos ver los salones en los que los clientes eran recibidos de forma individual por sus representantes de ventas para que pudieran encargar pedidos de diseños a su elección antes de que las colecciones fueran presentadas.

Yves Saint Laurent en su estudio, 1986 © DR
Yves Saint Laurent en su estudio, 1986 © DR

 

¿UN MUSEO DE ROPA?

Suponiendo que tu próximo acompañante a la capital francesa oponga el mínimo argumento para relegar el Musée Yves Saint Laurent Paris a la lista de lugares que quedarán pendientes para “la próxima visita” a la ciudad del amor, aquí una serie de aditivos que hacen de este lugar un templo de la cultura contemporánea. Su exposición permanente también estará completada con los archivos completos de cada una de las colecciones de la marca desarrolladas por Saint Laurent, que incluyen bocetos originales, las fichas técnicas para los talleres, mapas de planning de las colecciones, patrones y toiles, fotografías, vídeos de los desfiles, libros de clientes, anotaciones a mano sobre cantidades, costes y materiales, archivos de prensa, etc. Todo ello hace de la exposición una potente cápsula de inspiración y hasta una buena lección didáctica sobre cómo funciona una gran casa de moda. Entre los tesoros de la Fundación también se encuentran 65 modelos de Dior diseñados entre 1955 y 1960 (época en la que Saint Laurent trabajó en la maison, primero como primer asistente de Christian Dior y después como director artístico), cientos de vestidos de su marca de prêt-à-porter (Saint Laurent Rive Gauche, creada en 1966) y algunas de las piezas de vesturario que Yves diseñó para producciones y performances de figuras como Catherine Deneuve, Arletty o Anny Duperey. Hasta podremos ver una sala destinada exclusivamente a esa gran historia de amor (y otras muchas cosas) que fue la relación entre Yves y Pierre. Su nombre, “El águila con dos cabezas”, es un buen titular para la video room que alojará ese pequeño homenaje al prolífico equipo de dos y sólo dos.

El Musée Yves Saint Laurent Paris (Avenue Marceau, 5, Paris)
abrirá sus puertas el próximo 3 de octubre.

Hoja de colección "ENSEMBLES HABILLÉS". Colección alta costura primavera-verano 1962 
© Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent, Paris
Hoja de colección “ENSEMBLES HABILLÉS”. Colección alta costura primavera-verano 1962 
© Fundación Pierre Bergé – Yves Saint Laurent, Paris

 

 

YSL X 2: MUSÉE YVES SAINT LAURENT MARRAKECH

Yves Saint Laurent
 en la plaza Jamaa el-Fna © Reginald Gray
Yves Saint Laurent
 en la plaza Jamaa el-Fna © Reginald Gray

A poco que uno reflexione sobre sus mayores anhelos de peregrinación devota, se da cuenta de lo obvio: ¿hay algo más guay que darse un garbeo por la habitación en la que un ídolo de masas pasaba horas creando? Rotundamente sí: hacerlo por el lugar en el que este mismo vivió los mejores momentos de su vida. Si París era lunes para Yves, Marrakech era sábado y domingo. Era diversión y felicidad, y en París ejecutaba lo que en Marrakech le inspiraba, siendo de sobra conocida la pasión del diseñador por esta ciudad marroquí. Es por eso que el Musée Yves Saint Laurent Marrakech, cuya apertura casi coincidirá en fechas con la inauguración de su homónimo parisino, es de igual manera un meet point imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al universo Saint Laurent. Situado a un tiro de piedra del Jardín Majorelle, adquirido por Yves Saint Laurent y Pierre Bergé en 1980, este nuevo edificio ocupa nada menos que cuatro mil metros cuadrados, siendo cuatrocientos de ellos los destinados a albergar la exposición permanente. El resto de las instalaciones acogerán zonas de exposiciones temporales, una biblioteca de investigación con más de seis mil volúmenes, un auditorio y una tienda de libros con un café-terraza. El edificio también tendrá un papel importante en el almacenamiento y la conservación de gran parte de las piezas de la colección completa de la Fundación. Setecientos metros cuadrados estarán destinados al archivo de hasta cuatro mil piezas en las condiciones más estrictas.

Fachada del Musée Yves Saint Laurent Marrakech. Fundación Jardín Majorelle © Nicolas Mathéus
Fachada del Musée Yves Saint Laurent Marrakech. Fundación Jardín Majorelle © Nicolas Mathéus

La característica fachada del edificio, diseñado por Studio KO, está compuesta por una intersección de cubos recubiertos por ladrillos, recreando patrones que recuerdan a la trama y la urdimbre de una tela. Al igual que el forro de una chaqueta de alta costura, el interior es radicalmente diferente: aterciopelado, suave y radiante. Allí, más que encontrarnos con una retrospectiva al uso del trabajo más reconocido de Yves Saint Laurent (que si el vestido Mondrian, el smoking, la chaqueta safari…), podremos ver una exposición centrada en Marrakech y en todo aquello que influenció al diseñador. Cincuenta piezas escogidas de la colección serán expuestas alrededor de temas que inspiraron su trabajo (masculino-femenino, negro, África y Marruecos, viajes imaginarios, jardines y arte…). Las prendas expuestas rotarán regularmente con el objetivo de garantizar su conservación y revivir constantemente la exposición. El escenógrafo del museo, Christophe Martin, ha destacado las piezas expuestas sobre un fondo negro y minimalista, combinándolas con elementos audiovisuales (bocetos, fotografías, desfiles, películas, voces y música) que, ofreciendo un breve diálogo con las prendas, revelan el proceso creativo del couturier.

El Musée Yves Saint Laurent Marrakech
abrirá sus puertas el próximo 19 de octubre.

Pierre Bergé
 y Yves Saint Laurent © DR 

Pierre Bergé
 y Yves Saint Laurent © DR
Yves Saint Laurent © Pierre Bergé

Yves Saint Laurent © Pierre Bergé

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