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Parece ser que, poco a poco, todas las primeras espadas del cine actual van cayendo en la tentación de adentrarse en las ventajas del formato televisivo. Y es que, desde hace unos años, la libertad ofrecida por canales como HBO no deja de ser un anzuelo en el que han caído actores como Dustin Hoffman, Steve Buscemi, Ed Harris, Clive Owen o Woody Harrelson. Lo que antes era bajar varios escalafones en la carrera de la estrella de cine, de repente, ha pasado a ser una oportunidad para relanzar trayectorias.

Clive Owen en The Knick
Clive Owen en The Knick

Pero esta tendencia no está siendo únicamente valorada desde el terreno actoral, sino también por directores de cine como Woody Allen, que llegó a interrumpir su tradición de realizar una película al año para poder llevar a cabo una mini serie de 6 episodios, Crisis in six scenes, publicada en Amazon Prime Video en 2016. Un caso tan representativo como éste define el filón de oportunidades narrativas que ofrece un medio donde las dos horas de una película pueden ser exprimidas y estiradas hasta las diez o veinte, permitiendo un mayor desarrollo de personajes, tramas o subtramas. Por supuesto, esta tendencia a la mega narración puede caer en cierta irregularidad. Pero, por el momento, mini series como Mildred Pierce, de Todd Haynes o las 18 horas de universo inagotable ofrecido por David Lynch en Twin Peaks provocan la sensación de estar ante ejercicios monumentales de libertad creativa, a todos los niveles.

Woody Allen aleccionando a Miley Cyrus
Woody Allen aleccionando a Miley Cyrus

De entre todas las virtudes derivadas de la pequeña pantalla, también se pueden extraer interrogantes como la que respecta a la duración más acelerada de los rodajes o la pérdida de la textura clásica del film. Si en el primer caso este hecho está derivando en una pérdida de gusto por buscar ese ángulo o escena rebuscada en ciertos momentos, y por consiguiente en la reevaluación de la figura del guionista, la segunda está siendo absolutamente diluida con el paso de las series. No hay más que recordar series con la ambientación y el profundo poso cinematográfico de Boardwalk Empire. No en vano, el mismísimo Martin Scorsese llegó a estar presente como director en algún episodio de la misma. Que figuras con el renombre de Scorsese, Woody Allen y David Lynch –en este último caso, ahora como único director de su serie, no como en sus dos primeras temporadas- hace que la noticia de que los hermanos Coen hayan anunciado su desembarco en Netflix resulte hasta lógica. Tampoco nos engañemos, ¿desde hace cuanto tiempo que no dan plenamente en la diana? Exceptuando la más que interesante A propósito de Llewyn Davis, ¿quizá desde Valor de ley? Que sea ahora, que necesitan ampliar sus objetivos, cuando se han puesto en la empresa de realizar una serie ambientada en el Viejo Oeste es la más lógica de las decisiones que podrían haber tomado. De esta manera, la que llevará por título The Ballad of Buster Scruggs -y que ya se ha anunciado para 2018- se erige como una nueva prueba del poder que los viejos grandes estudios cinematográficos han perdido en estos últimos tiempos. Definitivamente, y más que nunca, algo ha cambiado para siempre. ¿A mejor? Tiempo al tiempo.

Boardwalk Empire
Boardwalk Empire

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