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¿Hay algo más sarcástico y desternillante que un vampiro con diastema? Damos fe de que sí, y está en What We Do In The Shadows, burlona sátira en clave mockumentary en la que los neozelandeses Jemaine Clement y Taika Waititi trasladan la anacrónica iconografía draculina a un piso compartido del siglo XXI. Sangre y risas a borbotones desde las antípodas. Con la infame resaca de la saga Crepúsculo aún resonando machaconamente en nuestros oídos, es muy de agradecer que el título vampírico del año se despoje a conciencia de la rancia grandilocuencia mainstream que asola a los blockbusters de terror más recientes para recuperar la sana desfachatez tan apreciada por los amantes del cine de género. Escrita, dirigida y protagonizada por Jemaine Clement y Taika Waititi, maestros en el arte de la chanza y con una sólida carrera como actores en la industria de su país, Lo que hacemos en las sombras (traducción del original What We Do In The Shadows) mantiene intacta la frescura chorra de los neófitos en materia fílmica, esas locuras de presupuesto cero y carcajadas mil que comparten técnica con los vídeos caseros que nuestros padres rodaban en Super 8, y en las que cualquier estudiante de Comunicación Audiovisual que gustase de hacer el gamberro y salir a liarla parda con sus colegas podrá reconocerse. Es en esta descontextualización de los lugares comunes tradicionalmente asociados a los vampiros y su reseteo en la cotidianeidad de la clase media de una pequeña urbe contemporánea donde radica el encanto del film, en el que cuatro chupasangres de distinguida alcurnia, inmortalizados por siempre en la treintena, se enfrentan a la poco estimulante perentoriedad de compartir techo en un señorial caserón de muebles desvencijados y olor a madera vieja.

musicos

limpiando

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muerta

El género idóneo para conservar la espontaneidad del planteamiento no podía ser otro que el mockumentary (o falso documental satírico). Con una truculenta introducción que parodia el estilo found footage de clásicos como Holocausto Caníbal o La Bruja de Blair, un afable Viago (Waititi) que mira sempiternamente a cámara ejerce de displicente narrador ojo con ojo con el espectador, lo que le da manga ancha para presentar a sus compañeros de correrías: Vladislav (Jemaine), el conde sanguinario y semental que encadena una orgía tras otra; Peter, un Nosferatu de 8.000 años que persevera en su costumbre de dormir bajo una lápida; Deacon, un oficial nazi al que Peter salvara de la sed de justicia de los aliados dándole a beber su sangre; y el propio Viago, un dandi del siglo XVIII que se convirtió al vampirismo “por amor”. El relato se vertebra sobre los roces de esta convivencia sobrenatural y las vicisitudes que supone compartir cacerías nocturnas y tareas domésticas con otras tres sanguijuelas. Que son, básicamente, las mismas que las de los humanos, pero con menos luz, más sangre, más dentelladas en el cuello y más patadas voladoras. Un hijo bastardo entre la polanskiana El baile de los vampiros y el macarra costumbrismo flatmate de todo hijo de vecino que no da tregua a las mandíbulas. Literalmente.

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fregando

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vomito-sangre

 

IMPROVISA Y VENCERÁS

Si el cortometraje sufre el estigma de ser considerado el campo de pruebas para el salto al largo, no serán Clement y Waititi quienes lo desmientan. Lo que hacemos en las sombras tiene su origen en un corto amateur que ambos dirigieron en 2005, retomado hace dos años desde la holgura que proporciona ser un referente ineludible en la escena cómica de su país. Rodeados por colegas de la industria bufa local, toda la película es una improvisación basada en un guión escrito por el dúo, pero que no mostraron al elenco. Con la golfería de los barrios pre–gentrificados como contrapunto jocoso del barroco misticismo vampírico, la película cuenta con varias bazas más para la hilaridad: la “esclava” humana con el macabro cometido de proporcionar doncellas y carne fresca (léase víctimas) al cuarteto; los guiños a acontecimientos históricos (del nazismo al peace&love de los ‘70) y una antología artística del imaginario popular de las bestias (papiros, pinturas, esculturas, gárgolas) cedida por diversos museos.

Lo que hacemos en las sombras se estrena en salas el 3 de julio

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