PORTADALa Señal (The Signal). William Eubank. Estados Unidos, 2014. Ciencia ficción.
Estreno 13 de febrero

La última sensación llegada de Sundance se llama “La Señal”. Su artífice es William Eubank, joven director norteamericano que apuesta sobre seguro en su reválida recuperando los valores estéticos y conceptuales que ya llamaran la atención de la crítica en su opera prima, House of the Rising Sun. Tal y como hiciera Mike Cahill en Orígenes, otra perla del cine fantástico reciente, Eubank abraza la hibridación de géneros con un hilo argumentativo que arranca como una moderna crónica indie de colegueo, romance y fraternidad entre tres brillantes estudiantes universitarios para dar paso a una road movie con visos de thriller y, en última instancia, a la ciencia-ficción pura y dura. Adhiriéndose al popular refrán inglés “Curiosity killed the cat” (“la curiosidad mató al gato”), el director sume al trío protagonista en un inquietante juego del gato y el ratón en el que quien lanza el anzuelo es un astuto hacker que ha conseguido incluso burlar el protocolo de seguridad del software del Massachussets Institute of Technology, la institución de investigación informática más prestigiosa de Estados Unidos. Apuntado el tanto geek, la película juega al desconcierto convirtiendo al personaje de Nic (un prometedor Brenton Thwaites) en la rata de laboratorio del ambivalente doctor Wallace Damon (Laurence Fishburne, inmortalizado en nuestras retinas como el mítico Morpheus de Matrix), que sacude su sentido de la realidad con revelaciones tan angustiantes como inverosímiles. Adentrándose en vericuetos insondables, la película funciona como un puzzle que lanza al espectador el reto de encajar todas sus piezas. Mención especial merece su estilizada y lírica puesta en escena, cuya mágica y evocadora fotografía evidencia la pretérita labor de Eubank como operador de cámara.

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Quién: William Eubank, la gran revelación de la nueva ola de cine sci-fi.
Qué: Tres estudiantes universitarios que se embarcan en un viaje a lo largo y ancho de Estados Unidos atraídos por el desafío intelectual que les plantea un misterioso hacker.
Cuándo: Como ingrediente enigmático extra, el contexto temporal brilla por su ausencia.
Dónde: Al principio, en la América de las oportunidades. Después, la gravedad (espacial) pierde enteros.
Por qué: Porque nos gusta atar los cabos sueltos y salirnos del camino de las baldosas amarillas.

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Posología: Modernos gafapastas (no vale lo uno sin lo otro), acólitos de Julien Assange y amantes de las experiencias extraterrenales.
Contraindicaciones: Cualquiera cuya nota media en Selectividad haya sido inferior a 8.
Efectos secundarios: Alucinaciones, ansiedad conspiranoica y manía persecutoria. Avisados están.
Véase también: Orígenes y Otra Tierra, primas hermanas del realizador británico Mike Cahill, la intersección entre la ciencia y la espiritualidad. Primer, de Shane Carruth, una (magnífica) paja mental que pondrá a prueba tus neuronas.
Pedigrí: Sección oficial en Sundance y premio a los mejores efectos especiales en la 47 edición de SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya.

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TRÁILER OFICIAL SUBTITULADO

 

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