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Como ya os contamos la semana pasada, el LEV festival cumplió 10 años y no pudo celebrarlo de mejor manera. Diez años durante los cuales han traído a sus carteles nombres tan top como Ben Frost, Daisuke Tanabe o el mismísimo Peter Greenaway, por citar algunos. En esta edición han querido reunir a muchos de los artistas que han ido pasando por el festival durante las nueve anteriores, y añadir alguna que otra sorpresa en el line-up. Desde el 28 de abril y hasta el 1 de mayo, han sido muchas las personas que se han acercado a Gijón provenientes de países muy diversos. No sólo ya como artistas (que vinieron en esta ocasión de Canadá, Francia, Reino Unido, Noruega, Alemania, Japón o China), sino también como espectadores. LEV es el acrónimo de “Laboratorio de Electrónica Visual”. Bajo ese nombre reza el claim “Festival Internacional de Creación Audiovisual de Gijón”. Teniendo en cuenta ambos conceptos, quizá los que mejor han representado ese espíritu en esta edición hayan sido…

Hiroaki Umeda, el japonés que con su impactante performance, Holistic Strata, fusionó el aspecto físico de la danza con abstracciones digitales y paisajes sonoros que reaccionan en su cuerpo como si de un organismo vivo independiente se tratara, en el que todos los elementos se unen en armonía visual e instrumental.

HiroakiUmeda_Lev2016Hiroaki Umeda

Myriam Bleau, que con sus vidrios y sus discretos mecanismos enmudeció a un público totalmente a oscuras. La de Canadá es única creando melodías con copas de vino como elemento musical principal, elevando el poder visual, simbólico y sonoro de los recipientes.

MyriamBleau_LEV2016Myriam Bleau

Herman Kolgen, un personaje tremendamente tímido y tremendamente entusiasta. Con sus impolutos visuales, acompañados de una música realmente perfecta como combo, hizo que el público (aún algo reticente con los primeros minutos de su espectáculo) fuese poco a poco (y con la fuerza y la espectacularidad del trabajazo del canadiense) entrando en un estado de relajación y disfrute hasta, literal, levantarse de sus butacas y aplaudir exaltados. Tras semejante ovación, Kolgen no dudó en invitar al público a subir al escenario para que viésemos de cerca la parafernalia con la que había estado trabajando durante la hora y pico de actuación.

HermanKolgen_LEV2016Herman Kolgen

Y, por supuesto, Yro & Sati, que presentaron Inside The Black Box. Yro es uno de los artistas que provoca que el rostro del público se ilumine cuando se topa con su nombre en la programación. Ya ha acudido en pasadas ediciones y siempre ha sido una experiencia única. Y este año, además, venía acompañado de la música en directo de Erwan Raguenes (de la formación SATI). ¡Combinación “sinergética” de 10!

Delicadeza analógica y mucho trabajo de sensible investigación la que hay detrás de este show que uno vería en bucle con la misma expresión de anonadamiento y felicidad. Fue a este dúo francés a quienes decidimos coger por banda para que respondiesen a un puñado de preguntas y poder acercar más a todos qué hay tras ese número audiovisual tan particular.

Os dejamos con la entrevista y… ¡Nos vemos el año que viene en el LEV festival!

Yro&Sati_LEV2016_1Yro & Sati

¿En qué momento las vidas de Erwan y de Yro se cruzaron? ¿Qué os llevó a emprender una carrera como combo artístico?
Erwan Raguenes (SATI): La primera vez que Jesse Lucas y yo (del dúo SATI) nos encontramos con Yro fue en el festival Active Layer en Francia, en 2007. En ese momento había una efervescencia alrededor de lo que se llamaba “la performance audio-visual”, que consiste en crear una forma en donde la relación entre la imagen y el sonido es indisociable. Yro nos invitó a una residencia en Pixels transversaux, un laboratorio de creación que había fundado en los alrededores de París. Él, en ese momento, estaba trabajando mucho acerca del concepto de experimentación audiovisual y, tras una semana de residencia, decidimos hacer juntos una primera improvisación pública. Esas fueron las bases y los comienzos de Inside the Black Box, nosotros tocábamos las música y, paralelamente, Yro creaba la imagen a partir de la manipulación de objetos delante de una cámara, en directo y de forma totalmente manual.
Yro: Alrededor del espacio que comenta Erwan, Pixels transversaux, fundé el festival Visionsonic. La programación se centraba en las formas híbridas (improvisadas o experimentales)y los tipos de escritura más moderna, narrativa o abstracta. Visionsonic era un lugar de encuentro con el público y con toda esa escena emergente. Por ahí pasaron nombres como: Incite (Alemania), Transforma (Alemania), Otolab (Italia), Sculpture (Inglaterra), Gangpol and Mit (Francia), Synchronator (Holanda) o RKO (Francia), citando sólo a algunos… En 2010 creamos junto con SATI el colectivo Avoka con el fin de cristalizar esas energías que surgían alrededor de algunos artistas y también para poder producir y difundir nuestras obras. Inside the Black Box es la primera creación de este colectivo.

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¿Cuánto tiempo os ha llevado hacer el proyecto que habéis presentado en el festival LEV (el proceso creativo y la ejecución)?
Yro: El proyecto surge de la búsqueda de una nueva escritura cinematográfica, utilizando de otra manera los códigos y las herramientas del cine tradicional e incorporando dispositivos de interactividad e improvisación. Las secuencias de animación en 3D se yuxtaponen a secuencias hechas con moirés, con una boite à gravité (una cámara fija dentro de una caja que contiene bolitas de manera que filma una escena que parece desarrollarse en un espacio sin gravedad), o con una peli en stop motion, realizada en directo, que recrea el vuelo de un pájaro. La magia y la poesía son creadas con pedazos de papel, bolitas, luz e incluso líquidos.
Erwan Raguenes (SATI): Después de la primera versión improvisada en 2008, quisimos unir algunos dispositivos de interacción audiovisual con algunos objetos creados por Yro. Los objetos reales grabados en directo influenciaron el estilo utilizado más tarde en la creación 3D realizada por Jesse Lucas (la segunda mitad del dúo SATI). Se trata de crear un auténtico lenguaje de ida y vuelta entre lo analógico y lo digital, tanto en el trabajo de preparación y de creación como en la puesta en escena. La música también fue creada con una mezcla de sintetizadores analógicos vintage y máquinas más modernas. Podríamos decir que Inside the Black Box es un homenaje a los inicios del cine y de la música electrónica.


Es ciertamente interesante este proceso porque todo esto se percibe en vuestros directos.  ¿Cuáles han sido las inspiraciones que han intervenido de alguna manera en este espectáculo?
Erwan Raguenes (SATI): En ese momento, Jesse (de SATI) y yo estábamos escribiendo nuestro primer espectáculo y, por su parte, Yro andaba experimentando la manipulación de objetos, así que los tres escribimos juntos esta especie de viaje de un cubo negro. Nuestra intención era que el público pudiera entrar en una historia lo suficientemente abstracta para que se diese espacio para la experimentación y la improvisación. Originariamente presentábamos los tres el espectáculo, pero ahora mismo Jesse no puede acompañarnos por cuestiones de organización.
Yro: La creación de Inside the Black Box es una historia en sí. El proyecto ha tenido al menos cuatro versiones completamente diferentes. Para nosotros, este proyecto era una especie de laboratorio, de trabajo sobre la luz, la búsqueda de una correcta escenografía y de formas musicales adecuadas. Como bien adelantabas, entre la versión actual y las primeras de 2008 hay poco en común. Hemos ido aprendiendo mucho, mejorando y tenemos el placer de seguir siendo invitados para presentarlo.

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¿Vuestros espectáculos están 100% guionizados o hay algún porcentaje que cedéis a la improvisación o la experimentación en directo?
Erwan Raguenes (SATI)
: La conexión entre nosotros es primordial. El guion del espectáculo es muy preciso pero hay momentos de improvisación visual y sonora. En el directo, Yro manipula a la vez muchos objetos y yo interpreto la mayoría de la música con sintetizadores y otras máquinas.
Yro: Exacto. Y es en este espacio de libertad donde encontramos el placer de actuar frente al público. Esa fragilidad, esa imperfección que permite embarcar al público en esta aventura en blanco y negro, vintage y en parte oscilante y única en cada show.

¿El proyecto es en esencia el mismo o va mutado desde que lo ideasteis o en función de lo que percibís en vuestros directos por parte del público?
Erwan Raguenes (SATI): Durante el espectáculo estamos tan concentrados que no podemos mirar o jugar con el público, pero sentimos su presencia claramente. En la presentación de esta edición del LEV el público ha sido muy generoso, expresó lo que sentía mientras interpretábamos Inside the Black Box y eso nos transporta y aumenta nuestras sensaciones durante el show.
Yro: La idea del show es que evolucione en cada presentación. Para eso aportamos modificaciones sonoras y visuales, tratamos de tener en cuenta nuestras autocríticas y la reacción del público y lo que la gente nos dice. Para nosotros es un side-projet: no hacemos presentaciones muy seguidas, así que este margen temporal hace que abordemos cada presentación con una mirada nueva y con muchas ganas.

Se nota. MUCHAS GRACIAS.

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