Ya sea para escapar a la rutina o para encontrar entre sus páginas respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho. Necesitamos a los libros tanto como ellos a nosotros, porque nadie es tal cual solía ser después de cerrar las tapas de uno por última vez. Su impacto es sólo comparable al residuo onírico con el que algunos sueños tiñen nuestra vigilia. Sin embargo, llega a ser irónica la forma en que estamos olvidando las ventajas de este pequeño placer. Ya no hay libros en el metro, ni en las mesillas, ni bajo el papel de regalo. Hay quien ya ha sustituido su tinta y su papel por el estímulo que provoca en nuestra mente la alerta sonora de un chisme inteligente anunciando novedades en nuestra bandeja de entrada. Nuestro mundo gira tan deprisa que, pararnos a leer, podría incluso acabar mareándonos. Sólo algunos privilegiados consiguen encontrar un hueco en su ajetreo para perderse entre líneas. Puede que cambie el soporte, pero seguirá habiendo mensaje mientras haya un emisor y, por supuesto, un receptor. Porque leer siempre fue y será un refugio, hemos obedecido al impulso de llenar de letras tu noviembre. Para empezar, tres charlas con algunos de los nuevos artífices de sueños sobre el papel. Tres millennials en ciernes que han encontrado en la literatura ese “nosequé” que sedujo a otras generaciones anteriores. Y tres que han hecho de los libros su vida –o al menos una parte importante de ella-, a pesar de no haber tachado aún muchas de esas tres cosas “imprescindibles” antes de trascender: no tienen hijos ni recuerdan haber visto crecer el árbol que plantaron. Pero sí han escrito un libro. En este reportaje nos cuentan sus pensamientos, inquietudes, sueños y reproches con respecto a un mundo cada vez más cambiante. Publicar en tiempos de crisis, adaptarse al boom digital, coquetear con grandes editoriales o decantarse por la autoedición. Y como broche final, otras propuestas otoñales para no dejar de #leer.

 

CARLOS MIGUEL CORTÉS

“La mayoría de gente empieza a escribir por desamor, para desahogarse.
Pero al final acabas aprendiendo a inspirarte también en lo bonito”

El salón de Carlos era fiel reflejo de la aventura que, al cierre de estas líneas, estaba a punto de comenzar. Un caos inspirador pone atmósfera a nuestra charla con @TuristaEnTuPelo (ahora también en tierras cubanas). A su vuelta le recibió con los brazos abiertos su segundo libro, tan estimulantemente Innormal como quien hay tras de él.

Escribes desde… los doce. Y más en serio… Nunca ha sido serio. Ser poeta… debe ser una maravilla. Si algún día lo consigo, te lo cuento. Tengo un problema con las etiquetas y es que siento que me quedan grandes. ¿Leer o escribir? Aunque suene muy escatológico, creo que es como elegir entre comer o cagar. ¿Realismo o fantasía? Como lector me gusta más cuando leo cosas reales. Creo que cuando vas madurando te das cuenta de que las cosas, cuanto más reales, más te molan. Escribiendo, ¿es más fácil hacer reír o llorar? Llorar, sin duda. Hay muy pocos libros que hayan conseguido hacerme reír. Entre ellos están Una noche de perros, de Hugh Laurie, o En el cielo no hay cerveza, de Carlos Salem. Amor o desamor, ¿qué inspira más? A mí me inspira más la felicidad. Lo entiendo además como un avance. La mayoría de gente empieza a escribir por desamor, para desahogarse. Pero al final acabas aprendiendo a inspirarte también en lo bonito. Vivir de escribir… Se puede, pero es preferible buscar otras fuentes de ingresos alternativas. Los márgenes con los que trabajamos los autores son complicados. Tú te llevas un 10% de cada libro, que si le quitas los impuestos es poco más de un euro. Sólo hay que echar cuentas de lo que necesitas vender para vivir. Un final feliz… No comieron perdices porque no se acabó el cuento. El sexo en los libros… Cuanto más mejor, como en la vida. Tu madre cuando te lee… Tengo suerte porque es muy comprensiva. No se escandaliza cuando hablo de sexo. Me da más vergüenza que me lea mi abuela. La inspiración… Es como un río, y cuantos más afluentes tiene, más fácil es que llegue al mar. De cuantos más sitios venga tu inspiración, mejor será el resultado. El panorama editorial en España… está cambiando y muy rápido. El ámbito de la poesía es un buen ejemplo de ello. Las redes sociales… Son un potenciador del talento. La autoedición… es un camino que está bien, aunque no es el que yo elegiría. Competir en ventas con grandes sagas… El Rayo Vallecano debe jugar los partidos por mucho que salga el Real Madrid.

Innormal (Destino) es la segunda aportación de Carlos Miguel Cortés al universo de la poesía, la prosa poética, el relato corto… Un libro “sin etiquetas” del que ya puedes disfrutar desde el pasado 24 de noviembre.

 

MIREIA SABADELL

“La gente compra menos libros porque leer es un acto que requiere a la persona
al cien por cien, y hoy en día estamos muy atareados”

“El triunfo de emigrar no es tanto conseguir quedarse sino volver diferente a como te fuiste”, asegura. Irse a Berlín fue el motivo perfecto para comenzar un blog que acabaría convirtiéndose en libro. Y quien sabe si en manual de una generación a la que llaman “perdida”. Con ella y un par de cafés, es fácil volver a encontrarse.

Ser joven… Es un regalo. Ser de la generación perdida… Una oportunidad. Creo que vamos a marcar historia. Dentro de veinte años hablarán de nosotros, será algo así como ser de la Generación del 27. Ser inmigrante… Es un choque contra la realidad del mundo. Lo mejor de ser MadeinBarna (o inSpain)… Nuestro sentido del humor y nuestra capacidad de autocrítica. De adolescente leías… Sobre todo comedia romántica británica: El diario de Bridget Jones, La fiesta de Ralph, Finalmente juntosUn tópico literario del que seas muy fan… Las relaciones tormentosas rollo Cumbres borrascosas o Juana la Loca. Un mito sobre los escritores… Que vamos siempre con una Moleskine escribiendo por las esquinas, fustigándonos para encontrar el trance creativo. Los chicos en los libros… Tienen un final. Y el sexo… Fue mi editor el que me dijo… ¡ponle más! La verdad es que no he escrito todo lo sexual que podría haberlo hecho porque no me sentía cómoda. La imaginación… Es lo que a mí me juega más malas pasadas. La autoedición… Me decanté por ella más que nada por un tema de convicción, porque no sabía hasta qué punto mi producto podía ser del gusto de una gran editorial. También por cuestiones de tiempo, porque quería que saliera ya. Las librerías… Hay una gran contraposición entre el interés de MadeInBarna por parte de los medios de comunicación y la dificultad de colocarlo en librerías. Algunas se niegan en rotundo por ser un producto autoeditado… La figura del negro literario… Seguro que deriva del estado de tu cuenta bancaria. Conocí un chico en Italia que había escrito en nombre de un escritor conocido que le solucionó un par de meses a nivel económico. Yo no sé si lo haría, porque soy una persona de ideales muy fuertes. Prefiero trabajar ocho horas en una tienda. ¿Por qué la gente compra menos libros? Porque leer es un acto que requiere a la persona al cien por cien, y hoy en día estamos muy atareados. Preferimos escuchar música porque nos permite seguir haciendo otras cosas. ¿Habrá segunda parte? Muy posiblemente, porque lo que me está pasando en Madrid da para mucho… Puede que se llame MadInMadrid, y hablaré, entre otras cosas, del “moderneo” que hay por Malasaña.MadeInBarna (Edición Personal) cuenta la experiencia vital de su autora (una spanish voice catalana,
hija del botellón y de la generación perdida) al emigrar a Berlín.

 

CHRIS PUEYO

“La homosexualidad en los libros suele ser un poco cobarde.
El gay suele ser el amigo gracioso del protagonista”

Si hay personas que son “como un libro abierto”, Chris engancha desde el primer párrafo. Tras unos cuantos meses en Londres a modo de “simulacro” para probar a ser tal cual quería ser, ahora son las páginas de su primera novela las que hablan de su obsesión por no crecer nunca jamás.

Érase una vez… Un niño que lo perdió todo. Un pseudónimo… Peter Pan. El chico de las estrellas es… Según mi editora, auto-ficción. Me acabo de enterar de que eso es llevar tu vida a la literatura… Pero de ficción no hay nada, es todo real. ¿Escritor naciste o te hiciste? Nací con la sensibilidad y me hice en clase de matemáticas, escribiendo para no morir de aburrimiento. Creo que sí, que te tiene que venir algo dado, pero a escribir se aprende escribiendo. Un plan B… Ser editor. En Internet… Hay mucha creatividad, aunque también está la creencia de que hay más ventas y seguidores que creatividad en sí. ¿Tener muchos seguidores puede ayudar a que una editorial se interese? Totalmente. En tu caso… Quiero creer que no. Mucha gente me lo pregunta y mi respuesta es siempre la misma: léete el libro y juzga por ti mismo. Los ebooks… Lejos de lo que a mí me guste, son el futuro. Los clics, los hipervínculos, los aros de electricidad y todo esto, son los nuevos libros. ¿Leer o escribir? “Escrivivir”. Amor o desamor, ¿qué es más inspirador? Desamor, claramente. Cuando estás feliz te acuestas con tu pareja, no te pones a escribir. Un cuento infantil que no es tan infantil… Cualquiera de Andersen o los hermanos Grimm. No son cuentos infantiles, son maravillosos cuentos macabros. Un “topicazo” literario… El personaje secundario, el amigo guay del protagonista que es el que más brilla porque no recae sobre él el peso de la novela. La homosexualidad en los libros… Lo que más miedo me da es que la gente lo acabe tomando como moda. Primero fue Harry Potter, luego los vampiros… Imagínate que ahora es la novela LGTB lo próximo que vende. Además, la homosexualidad en los libros suele ser un poco cobarde, porque el gay suele ser el amigo gracioso del protagonista. Hasta ahora, el secundario gay es el fácil. Lo jodido es meterse de lleno, sobre todo aquí en España. Segundas partes… El chico de las estrellas son veinte años de vida, no puedo hacer una segunda parte el año que viene… Eso sí, igual hay un Señor de las estrellas cuando tenga cuarenta. ¿Qué le pasará al Señor de las estrellas? Espero que todo siga como hasta ahora, y poder seguir “escriviviendo” mucho.

El chico de las estrellas (Destino) es la primera novela de Chris Pueyo. Auto-ficción
en pro de atreverse a ser uno mismo que vio la luz el pasado 5 de noviembre.

 

NO TE QUEDES SIN POSTRE
OTRAS LECTURAS PARA ENDULZAR EL OTOÑO

Si aún guardas apetito literario tras estos tres platos principales, aquí tienes la carta de postres que endulzarán tus tardes de letras y café. Empezamos con un viaje en máquina del espacio-tiempo: emigrar de Rusia a EE.UU. en los setenta de la mano de Gary Shteyngart (Pequeño fracaso), al Berlín de los noventa a ritmo de techno (Der Klang der Familie), o desde un tejado del East Village a una cabaña de Tennessee con cada uno de los relatos que engloba Líos. Rememoramos a un mito con las memorias de James Rhodes (Instrumental) y nos adentramos en dos universos tan mágicos como dispares: el de Alfonso Casas y sus ilustraciones en Se(nti)mental, y el de las enigmáticas viñetas de El horno huérfano. Si nada como un ensayo “gafapasta” para darle sabor a los días más grises, para ti son Desobediencia (una antología de Thoreau) o Internet Safari. No te vas a quedar con hambre.

 

 

 

 

 

 

 


1. Pequeño fracaso
, Gary Shteyngart (Libros del Asteroide)
2. Der Klang der Familie, Felix Denk y Sven von Thülen (Alpha Decay)

 

10-3

 

 

 

 

 

 

 

3. Líos, Justin Taylor (Alpha Decay)
4. Instrumental, James Rhodes (Blackie Books)

 


 

 

 

 

 

 

5. Se(nti)mental, Alfonso Casas (Lunwerg)
6. El horno huérfano, Rob Davis (La Cúpula)

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


7. Desobediencia
, Henry David Thoreau (Errata Naturae)
8. Internet Safari, Noel Ceballos (Blackie Books)

Coméntalo

comentarios