Lee Wood, actual Director Creativo de Dirk Bikkembergs
Lee Wood, actual Director Creativo de Dirk Bikkembergs

Es inglés y vive en Milán. Dio su primer braguetazo profesional en Versace, aprendiendo del barroquismo de Donatella para, sin embargo, acabar militando en el minimalismo con su propia marca, L72. Y confiesa abiertamente sentir cierta desconfianza hacia algunas de las tendencias que rigen los espasmos evolutivos de la moda en 2017: el agender, el culto a las redes sociales y el see now buy now. Lee Wood es, salta a la vista, rebelde pero con causa, y ahora con más causa que nunca. Desde hace ya dos temporadas, lidera la dirección creativa de la marca de moda Dirk Bikkembergs. Wood asegura que, en el momento de aceptar el reto de reconducir una empresa con tanto legado, seguía totalmente prendado del Bikkembergs de antaño, aquel que, junto a los otros “Cinco de Amberes”, se coló en el establishment de la moda de capitales europeas como Londres en los años 80 para demostrar que la moda belga podía pisar aún más fuerte que el avant-garde japonés que tanto hacía suspirar a insiders parisinos.

“Para mí es muy importante que Dirk Bikkembergs recupere el crédito y el respeto por parte de la industria de la moda” –Lee Wood.

El resultado de su paso por las entrañas de la marca ya se hace notar. El impacto visual que Wood ha hecho a nivel cromático es más que evidente: el fosforito como frecuente recurso y la paleta ultra saturada que definía las colecciones inmediatamente anteriores a su llegada han dejado paso a una armonía que se conjuga en clave de neutros, casi exclusivamente reservada al blanco, el crudo, el negro y el camel. Mucho total look monocromo como sustitutivo a un sportivo algo trasroscado que solía pisar cada temporada, sin demasiada resonancia, la pasarela italiana. En palabras del propio Wood, se trataba de “decapar todo lo anterior para llegar a una especie de minimalismo hardcore”. Eso sí, esta “nueva” identidad, tuneada con merecido acierto, mantiene intacta su estructura. La masculinidad y la autenticidad como base de todo el diseño, la sofisticación y un pronunciado rollo effortless siguen estando presentes. Este cambio, tan impactante como coherente, ha sido lo que nos ha despertado la necesidad de tocar la puerta de Bikkembergs en pro de respuestas, y he aquí la consecuencia.

Palabras que, quizás, dentro de unos años acaben haciendo mella en el histórico del mundillo por su carácter visionario, transgresoramente conservador, casi romántico. Porque que la práctica totalidad del fashion world más encumbrado diga A (entendiendo por A la desaparición total de conceptos vinculados al género, la exacerbada apología de las redes sociales y la cultura 2.0, y el acercamiento a costumbres hasta ahora exclusivas del fast fashion más fast), no quiere decir que no haya luz para los defensores de B. De hecho, en este necesario “tira y afloja” que hace que la moda sea Moda, también necesitamos a estos partidarios de B, los hemos necesitado siempre. Si bien Coco Chanel pudo abrir la veda del “feminismo estético” en el más funcional de sus sentidos, Cristóbal Balenciaga echó por tierra la doctrina del New Look a base de volumen y arquitectura, e Yves Saint Laurent dio pie a los primeros atisbos de democratización de la moda popularizando el prêt-à-porter y su consecuente boom en el terreno empresarial; a Lee Wood no le falta mérito por haber afrontado la dirección creativa de Dirk Bikkembergs con apabullante “rebeldía”. Una rebeldía que, por paradójico que parezca, lucha por agarrarse fuerte a un mundo de la moda coherente, pausado –dentro de su frenetismo intrínseco- y analógico. Un mundo que, para algunos, es cosa del pasado; y para otros, necesario futuro.

Detalles del desfile de la colección SS18 de Dirk Bikkembergs, recientemente presentada en la Milano Moda Uomo
Detalles del desfile de la colección SS18 de Dirk Bikkembergs, recientemente presentada en la Milano Moda Uomo

“No creo en el unisex ni en el genderless, ¡yo quiero devolverles a los hombres sus pelotas!”.

¿Cómo afrontaste el desafío de cambiar los códigos de una marca con tanta herencia como es Dirk Bikkembergs?
Lo más interesante es que, en mi mente, yo no he cambiado los códigos de la marca, lo que he hecho en realidad es llevarlos hacia su pasado. Desde que comencé a estudiar moda siempre seguí de cerca a la marca, el movimiento de “Los Seis de Amberes” me fascinaba. Cogí un tren a Londres sólo para ver su ropa en las tiendas. Eso es para mí el legado de la marca y quería volver a esas raíces.

¿Qué es lo que más te gustaba de Dirk Bikkembergs en el momento de tomar sus riendas? ¿Y qué es lo primero que dijiste “esto tengo que cambiarlo”?
Me encantaba su total carencia de fruslerías y el gran acercamiento que originalmente Dirk tenía hacia el menswear. Para mí, el reto era recuperar aquella auténtica y masculina apariencia. La primera cosa que vino a mi mente fueron las botas gigantescas, en los 90 me habría comprado un par seguro, así que decidí reeditarlas tal cual eran. Podemos decir que esa fue mi manera de hacer que los hombres de Dirk Bikkembergs volvieran a “poner pie firme sobre el suelo”.

¿Cuáles crees que fueron los motivos por los que la marca se fijo en ti para ofrecerte su dirección creativa?
Recientemente había ganado el premio al talento de Vogue Italia, lo que me dio bastante visibilidad justo en el momento en el que Bikkembergs estaba buscando nuevo Director Creativo. Mi colección estaba inspirada en los deportes y jugaba con diferentes materiales técnicos para crear volúmenes esculturales a la par que vestibles. También influiría mi experiencia al haber estado años trabajando para Versace.

¿Cuál fueron las líneas claras que quisiste transmitir con tu primera colección para Dirk Bikkembergs, FW17/18?
Un inicio fresco. Quería “decapar” todo lo anterior hasta llegar a una especie de minimalismo hardcore. Creo que esto es algo totalmente necesario si te planteas reconstruir una marca. Me enfoqué en la sastrería y en el menswear más clásico para asentar los nuevos fundamentos de las colecciones. Quería que el resultado fuera militar, rigoroso y sofisticado.

Dirk Bikkembergs FW17/18, primera colección de la marca bajo la dirección creativa de Lee Wood
Dirk Bikkembergs FW17/18, primera colección de la marca bajo la dirección creativa de Lee Wood

“No me gusta cuando un hombre parece demasiado “fashion” o excesivamente arreglado. Hay tantas tendencias y presiones de marketing que quiero hacer un alegato a favor de la atemporalidad, la sofisticación y el estilo masculino”.

¿Cómo ha reaccionado crítica y público a las dos últimas colecciones de la marca?
¡Extraordinariamente! Estoy muy feliz, realmente ha sido maravilloso. La primera colección fue realmente instintiva, fue percibida como algo natural y me dejé llevar totalmente por mis impulsos. La segunda fue un poco más complicada porque la primera fue un auténtico éxito, aunque también recibió buenas críticas. Para mí es muy importante que la marca recupere el crédito y el respeto por parte de la industria de la moda. En muy poco tiempo ya hemos dado con nuevos defensores y fans.

En las dos últimas colecciones habéis trabajado mucho el concepto de masculinidad. ¿Cómo definirías la masculinidad, desde un punto de vista estético, ahora que el menswear parece estar dando un giro radical con respecto a las últimas décadas?
Este “cambio radical” que parece estar viviendo la moda masculina es la ocasión perfecta para el relanzamiento de Dirk Bikkembergs porque creo que se ha creado un hueco en el mercado para la ropa funcional y masculina. No me gusta cuando un hombre parece demasiado “fashion” o excesivamente arreglado. Hay tantas tendencias y presiones de marketing que quiero hacer un alegato a favor de la atemporalidad, la sofisticación y el estilo masculino. Prendas reales, prendas que mi equipo, mis amigos y yo queremos llevar.

¿Y que es para ti masculinidad desde un punto de vista más conceptual?
La masculinidad consiste en ser seguro de ti mismo, relajado, auténtico y funcional, pero también consciente, considerado y sensible. Quiero hombres que se sientan bien con las prendas, que las lleven de manera sencilla y que no sientan que son las prendas las que les llevan a ellos.

“La gente está demasiado obsesionada con las redes sociales y la compra online. A pesar de que personalmente lo encuentro interesante, no estoy seguro de si es un negocio sensato a largo plazo”.

Unisex, genderless, agender, no-gender… ¿qué piensas de estos conceptos, cada vez más en auge en el menswear?
No creo en ellos, ¡yo quiero devolver a los hombres sus pelotas!

¿Qué es lo que más te fascina de diseñar moda masculina?
Me fascina la capacidad de las prendas para ser llevables. Para mí es muy importante que las prendas sienten bien y resulten naturales, espontáneas. Cuando hago fittings para nuevos diseños, después de haber probado las prendas en el modelo nos las probamos mi equipo y yo. Es importante verlas reflejadas en la realidad. Cuando me miro al espejo quiero ver algo que pueda tener cabida en mi día a día. Los cambios que puedes hacer a una chaqueta son mínimos, las proporciones de un bolsillo o el largo de la prenda pueden marcar la diferencia entre “interesante” o “¡yo compraría esto!”.

¿Qué opinas de la tendencia see now buy now? ¿Estos cambios en el calendario de la moda son para ti algo puntual o el comienzo definitivo de una evolución en la forma en la que se presentan las colecciones?
Creo que existen pros y contras en este acercamiento al fast fashion, realmente depende de la marca, de sus capacidades industriales y de su estrategia de distribución. Por supuesto, creo que producir mucho y rápido significa que tarde o temprano entrará en juego el factor del agotamiento. La gente no tiene suficiente dinero para mantener vivas a todas las marcas de moda. Yo preferiría continuar por ahora con dos colecciones al año y ver qué ocurre. Si el mercado comienza a pedir más, responderemos, pero no quiero estirar demasiado la inversión sólo para seguir lo que hacen otras marcas. Ahora más que nunca es tiempo de crear tus propias reglas.

¿Cómo crees que Internet y las redes sociales afectan en los hábitos de compra de los consumidores?
La gente está demasiado obsesionada con las redes sociales y la compra online. A pesar de que personalmente lo encuentro interesante, no estoy seguro de si es un negocio sensato a largo plazo. La moda es una industria, por supuesto, pero también son emociones, no somos robots. Creamos, dibujamos, sentimos las telas… Internet no puede comunicar ese nivel de sentimiento. Espero que la gente empiece a levantar la cabeza, mire al mundo de frente y salga a las calles de nuevo. Necesitamos más conexiones humanas.

Te lo habrán preguntado mucho pero resulta inevitable cuestionárselo, y más tras ver las líneas más puras y minimalistas que dan forma a parte de tu trabajo, tanto con tu marca propia, L72, como en las dos últimas colecciones de Bikkembergs. ¿Cómo ha influenciado Versace tu trabajo?
Versace ha sido la experiencia más increíble que he tenido, aprendí muchísimo y estoy extremadamente agradecido a Donatella por darme esa oportunidad. Trabajar con ella me dio estructura y disciplina, también aprendí cómo corregir ideas y tener el valor para aceptar que a veces las cosas no funcionan y tienes que pasar página. Tuve la posibilidad de conocer diversos aspectos del negocio y descubrir que hay que ser muy prudente a la hora de interpretar el ADN de las marcas, justo como un actor interpreta un papel en una película. Tanto ahora, con Dirk Bikkembergs, como antes con L72, puedo aplicar todo esto a mi propia estética.

¿Menos es más?
Depende de cómo seas y cómo quieras ser. Para mí, menos es definitivamente más. Me gustan las cosas limpias y sin complicaciones.

“Producir mucho y rápido significa que tarde o temprano entrará en juego el factor del agotamiento. La gente no tiene suficiente dinero para mantener vivas a todas las marcas de moda”.

¿Cómo es tu actual proceso creativo?
Suelo empezar por instinto, con una idea o un pensamiento que tenga en la cabeza. Comienzo a investigar sobre ese pensamiento, analizándolo y exponiéndolo de forma visual con mood boards e imágenes. Me inspira todo a mi alrededor, soy una esponja, pero de repente una idea sobresale y me motiva a explorarla. Después de esto comienza el proceso de diseño, recientemente he empezado a trabajar más de manera tridimensional, diseñando directamente sobre un modelo, así puedo verlo inmediatamente en relación con el cuerpo y ver cómo se mueve. Luego los diseños son trasladados a la fábrica y el resto es un justo, equitativo y estandarizado proceso industrial de pruebas y experimentación textil para encontrar el balance correcto.

Tras tantos años asentado en Milán, ¿qué conservas de tus orígenes británicos?
¡Mi acento!

¿Dirías que actualmente existen diferencias entre la moda británica y la italiana?
La moda británica tiene una cierta crudeza, una espontaneidad que está relacionada con la mezcla cultural que encuentras allí, mientras que yo veo la moda italiana como algo más industrializado y comercializado como consecuencia del boom industrial que el país experimentó en los años 70 y 80.

¿Y qué opinas de la moda española?
Creo que España tiene una fuerte herencia creativa en moda y en muchos otros campos. He visto muchos diseñadores interesantes en España y creo que merecen estar más expuestos de lo que actualmente están.

Lee Wood en el desfile de la última colección de Dirk Bikkembergs (SS18) presentada en la Milano Moda Uomo
Lee Wood en el desfile de la última colección de Dirk Bikkembergs (SS18) presentada en la Milano Moda Uomo

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