El americano Todd Hido se ha convertido en un imprescindible para cualquier apasionado de la fotografía y de la evocación visual en general. Afincado en San Francisco, Hido nació a finales de los 60 en Ohio y desde que empezó su carrera su delicado sentido por la belleza y la luz han retratado los espacios urbanos más mágicos. Las tomas nocturnas que le han llevado al éxito nos adentran en una atmósfera densa pero repleta de esperanza. La importancia de la luz, así como de las condiciones climatológicas, y ese aire curioso que busca tras las ventanas iluminadas la humanidad componen una visión altamente poética de la fotografía. Fundiendo lo misterioso con la belleza ineludible de sus instantáneas, Hido encuentra a través de sus imágenes la importancia de los espacios y la huella de la vida que dejamos en ellos. Callejeando con su coche por los suburbios de su tierra natal este fotógrafo nos invita con su obra a desgranar la memoria inseparable de los espacios más cotidianos. Un placer para la vista que conmueve y que supone, sin duda alguna, un precioso archivo de cómo el hombre se relaciona con su entorno.

 

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