¿Cuántas vidas posibles hubiera tenido una cerilla o una escalera si su destino no hubiera sido el de servir finalmente a nuestra necesidad de fuego o de vencer la gravedad? Según el filósofo e historiador del arte Luis Arenas, sabemos la respuesta gracias a Chema Madoz, ya que todos sus mundos son “improbables, pero no imposibles: ahí están ante nosotros para demostrarnos su realidad.” Es a partir de los años 90 cuando Madoz comienza a desarrollar el concepto de objetos, en una constante obsesión por capturarlos en imágenes. Madoz obtuvo diversos reconocimientos como el Premio Kodak en 1990 o el Premio Nacional de Fotografía en el 2000. Ahora la Galería Elvira González acoge la primera exposición individual del fotógrafo, un repaso por la obra del artista desde sus inicios. ¿Cuántas vidas posibles? Madoz nos demuestra que infinitas.

Chema Madoz. Galería Elvira González. General Castaños, 3. Madrid. Hasta el 14 de marzo

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