Ni las mejores imágenes de Internet (ni mucho menos aquellas que todavía no han trascendido a la espiral 2.0) residen bajo el hashatg #photooftheday, ni todo lo relativo a nuestras ideas, sentimientos y estados de ánimo puede acotarse con el término #instamood. Hay cosas que no caben en una etiqueta, por mucho que estos dos grandes iconos -entre muchos otros- de la “hashtagmanía” y sus millones de adeptos se empeñen. Audi lo sabe y ha querido poner en alza el valor de lo #untaggable con el lanzamiento de su nuevo y esperado Audi Q2 (aquí te contamos todos los detalles), demostrando que lo realmente bueno es imposible de etiquetar. Hemos ampliado este listado de fenómenos cuya espectacularidad excede los límites del etiquetado. Un catálogo abierto de ejemplos para la reflexión con una meta clara: dosificar las etiquetas. 

Varios son ya los expertos que han manifestado su oposición a las etiquetas como medio para definir las diferentes expresiones artísticas. ¿Es necesario ponerle nombre al arte para entenderlo? Para ellos no, siendo muchos de estos términos meras herramientas de venta. #vanguardista, #experimental, #avantgarde, #indie… Términos cuya esencia ha sido relegada a un segundo plano para convertirse en atractivos publicitarios. A este dilema hay que añadirle la subjetividad inherente a cualquier manifestación artística. Lo que para uno es feo o carente de sentido para otro puede ser una maravilla o la panacea a muchos de sus dilemas existenciales. Por no hablar de otro de los temas más candentes en la actualidad: ¿es el grafiti arte urbano o vandalismo callejero? No cabe duda de que el arte es imposible de enseñar (tal y como aseguran grandes maestros) y de etiquetar. 

La sneaker ha pasado de ser un elemento exclusivo del uniforme #sport a un básico en cualquier look #casual, haciendo de esta simbiosis #sportychic uno de los pilares más importantes de la moda actual. El chándal, que hace ya tiempo que excedió los confines del gym para convertirse en todo un icono del dresscode de extrarradio, ahora da un paso más para pisar con fuerza sobre la pasarela convertido en estandarte de la tendencia #athleisure. Mientras tanto, lo femenino y lo masculino difuminan sus límites para confluir en conceptos como #unisex o #agender y lo viejo deja de ser viejo para convertirse en #vintage, al tiempo que calificativos como #normcore o #hipster (de significado aún más difuso para todo aquel ajeno a esta vorágine de tendencias y su respectiva terminología) demuestran apelar a criterios cada vez más inabarcables. Las modas pasan, el estilo permanece, anunciaba Coco Chanel. Por eso y mucho más, resulta imposible de etiquetar.

Los cánones de belleza han evolucionado a lo largo de la historia, oscilando entre extremos en cuestión de décadas. Ellas han pasado del rollo #curvy de los lienzos de Botero a la delgadez extrema de la mano de los noventa, continuando aún hoy este vaivén estético, y mientras muchos de ellos parecen haber dejado atrás la metrosexualidad imponente a principios de siglo en pro del #fofisano. La naturalidad parece volver a imponerse, impulsada por el #nomakeup de Alicia Keys y algunas otras precursoras del movimiento. Lo que está claro es que, pase lo que pase, la belleza seguirá estando en los ojos del que mira, alejada de sentencias universales y, por supuesto, siempre libre de etiquetas.

Risa debe entrarle a cualquiera de los grandes gurús actuales de la cocina creativa al recordar aquello que decía su madre sobre que “con la comida no se juega”. Para gustos, los colores, o mejor, las comidas. De los #veggies a los #veganos y de los #chocoholics a los #burgerlovers, todos ellos son #foodies acérrimos en búsqueda de algo #yummy, #delicious, #tasty… Mucho más ahora que la fusión de estilos ha hecho de la gastronomía todo un universo de atractivas sinergias. Merece la pena disfrutar de él, al menos de vez en cuando, sin estar pendiente de la etiqueta de calorías, o de cualquier otra. Atención especial requiere la comida más importante del día, el desayuno. Descubre sus posibilidades infinitas en este otro vídeo del nuevo Audi Q2.   

Desde la Generación Perdida, acuñada por Hemingway, hasta los actuales #Millennials, pasando por los #Babyboomers, la #GeneraciónX y los recientemente interceptados “muppies” (parte Millennials, parte yuppies). ¿Hasta qué punto constituyen estas etiquetas una definición real sobre nuestra identidad? Estos términos, generalmente ligados a tendencias de consumo y hábitos sociales, a menudo se quedan cortos en otros aspectos, relatan generalidades. No es muy complicado deducir que los jóvenes de hoy compran por Internet. Es evidente que resulta necesario extraer conclusiones de cada generación para facilitar su conocimiento y predecir su evolución, pero ¿significa eso que una vez “clasificado” no puedas salir de esa etiqueta? Todo partiendo, claro está, de la falsa premisa de que es una línea en nuestro carnet la que nos dice cuándo podemos “empezar a” y “dejar de” ser jóvenes. Por mucho que se empeñen las infografías demográficas, no permitas que una fecha de nacimiento limite la posibilidad de ver lo que hay detrás de una persona.

Para muchos, aquello de “no pongamos etiquetas a lo nuestro” (sentencia con frecuente final poco feliz en las comedias románticas) ha dejado de ser sinónimo de “tengo miedo” para pasar a convertirse en mera apología de la libertad en terrenos del corazón. Hay quien no se enamora de ellos ni de ellas; lo hace de personas. Otros han descubierto en el triamor una opción coherente, real y consecuente con sus sentimientos. Otros encuentran en sí mismos el amor más puro y verdadero. Y otros, por supuesto, continúan encontrando en las relaciones de dos y sólo dos el mecanismo ideal para suplir sus necesidades amorosas. Todas son opciones respetables y maravillosas, impulsadas por la más potente de todas las gasolinas alegóricas: el amor. #hetero, #homo, #single, #disponible, #ocupado, #pareja, #amigosespeciales… ¿es necesario etiquetarse? 

#SUV, #coupé, #deportivo, #hitech, #quattro, #offroad, #adrenalina, #control… El nuevo Audi Q2 es todo eso y mucho más, afín a tantas etiquetas que sólo hay una capaz de definirlo por completo: #untaggable. Con un diseño que cuenta con lo más reciente en cuanto a conectividad, que eleva la personalización a la máxima potencia y que incluye gran parte de las tecnologías revolucionarias propias de los vehículos de alta gama de la marca, el Audi Q2 llega para revolucionar su segmento y para demostrar que, efectivamente, lo mejor es imposible de etiquetar.

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