foto-1

Escandinavia, tierra del noir grotesco, gélido, donde psicópatas dirimen una inquietante geografía de la aceptación del terror, exportada desde series como The Killing y Atrapados a películas como Los casos del departamento Q. Sin embargo, no toda la oferta va a estar marcada por la huella de Stieg Larsson. Para certificar que hay otras opciones, la película que hoy nos atañe tiene un trasfondo histórico: el episodio en el que las tropas alemanas que estaban destinadas en Dinamarca fueron obligadas a desactivar más de un millón de minas terrestres repartidas por toda la costa danesa que daba al Mar del Norte. Este hecho acaeció entre el 5 de mayo y el 4 de octubre de 1945, poco después de la rendición total del ejército nazi, el mismo que estuvo ocupando Dinamarca a lo largo de un lustro.

Uno de los aspectos más significativos de este hecho desbancado a pié de página de la historia fue el hecho de que, aparte de tratarse de algo que no era contemplado tras la Convención de Ginebra, emergiera como la revancha danesa ante el maltrato sufrido por las tropas germanas durante todo el tiempo que estuvieron en Dinamarca. El terreno está delimitado por una inversión de los factores: ahora son los daneses, ejemplificados en la terrible figura del sargento Carl Rasmussen -interpretado con maestría por el actor Roland Moller-, quienes portan el odio hacia los que hasta hace poco los tenían a su merced.

La vergüenza de conocer esta intrahistoria de La Segunda Guerra Mundial ejemplifica esta sensación recurrente y, desgraciadamente, de actualidad. Tal como lo entiende su director, de 46 años, Martin Zandvliet -también autor de las muy recomendables ApplauseA funny man-: “Cuando empecé a escribirla, estaba todo el problema de los refugiados sirios en Europa y el cierre de fronteras europeas. Y de repente tuve la sensación de que estábamos repitiendo la historia. Así que me pareció muy importante decir que debemos tratar a los otros como individuos, debemos mirar al otro y escucharnos los unos a los otros; y ese es el fondo de la película, que cuando la gente se junta y tienen la oportunidad de conocerse no son tan diferentes después de todo. Hay que recordar que esto ocurrió no durante el tiempo de guerra, sino justo después, pero desafortunadamente esto está ocurriendo en el mundo: después de que pase algo terrible, elegimos el odio. Hay sentimiento de venganza y miedo…”.

Land of Mine (Bajo la arena) se estrena el 10 de marzo en los cines españoles.

foto4

Coméntalo

comentarios