Algunas carreras se fraguan desde bien pronto. La del fotógrafo estadounidense Asger Carlsen es de esas que viene de lejos pues ya en la adolescencia publicaba en su periódico local para años más tarde completar su álbum con un buen archivo de fotografía criminal, un background de lo más interesante. La experiencia es un grado y la experimentación con ella el resultado que ahora podemos ver en sus fotos, esas por las cuáles hoy hablamos de él. Su trabajo es, ante todo, impactante. La fuerza que implica el factor sorpresa en sus fotografías te golpea inesperadamente para sumergirte en algo a priori imposible. A través de la distorsión del cuerpo humano, uno que manipula a su antojo mediante herramientas digitales, Carlsen nos explica su obsesión por encontrar el perfecto equilibrio entre realidad y ficción. Componiendo imágenes imposibles, cuerpos sin cara que se contorsionan sobre si mismos y a través de una imagen entre lo documental y lo artístico este fotógrafo funde con extrema precisión la objetividad de la fotografía con la subjetividad de la escultura contemporánea. Lo que vemos en sus imágenes habla, más allá del desnudo y del humano como idea, de la posibilidad de crear una “casi realidad” que a los ojos del espectador sea un absoluto reto visual y conceptual. La belleza del surrealismo y el poder de la confusión hacen de la obra de Carlsen una magistral muestra de bizarrismo y elegancia. Una excusa para hablarnos de la influencia que ejerce la imagen sobre la mente humana y como a veces carecemos de herramientas para asimilarla. Os invitamos a conocer mejor su obra y a dejaros llevar por esa supuesta realidad que inquieta e hipnotiza a partes iguales.

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