De nuevo nos dejamos seducir por la visión fresca e idealista de uno de esos jóvenes fotógrafos americanos tan prolíficos últimamente. Andrew Lyman inmortaliza desde su Georgia natal una vida donde lo corriente se convierte en relevante y viceversa. Las fotografía de Lyman nos hablan de un mundo con tintes indies, lleno de una juventud desbordante y en consecuencia de una belleza incorruptible. A través de su mirada vemos con suma delicadeza la importancia de la intimad, un tema que aparece en sus fotos de manera recurrente. La soledad, el miedo o la fragilidad se diluyen en imágenes cargadas de optimismo y libertad generando algo que te sumerge en un estado de total placidez.

Su blog, uno que deberías ojear de vez en cuando, es un diario sin pretensiones que refleja una cultura juvenil repleta de sueños y ambiciones. El marcado carácter americano y la elegancia en cada disparo son un documento que habla sobre una generación que hace de la cultura su mejor arma para divertirse.
Andrew Lyman es, como muchos otros, la fuente de esa nueva energía que inunda todos los campos creativos hoy en día. La vuelta a la juventud en busca de una visión menos contaminada del mundo y del arte, ha hecho que esta nueva cantera de talentos tenga un hueco donde, sin pretensiones, poder explicar quién son y qué hacen.

Coméntalo

comentarios