En estos tiempos de tumblr donde la belleza y el hipsterismo estético lo inundan todo, saber discernir entre lo bueno y lo no tan bueno es cada vez más complicado. El caso de Carissa Gallo, fotógrafa afincada en Portland, es de esos que a mi parecer no implica duda alguna. En su dulce visión del mundo, uno que se muestra sincero y apacible a través de su cámara, la belleza adquiere un sentido costumbrista que nos sumerge en una sensación de lo más terrenal. La majestuosa honestidad de sus retratos, bodegones o paisajes nos hablan de una vida con tintes indies donde la luz y la bruma se funden en cierto aire optimista y despreocupado. Hoy en día, en esta nueva era del lifestyle moderno en el que las familias y los picnics están de moda y el mejor plan de fin de semana es redecorar tu casa en el rastro, entendemos que la vida ha cambiado así como su traducción en lo estético. Carissa Gallo y su obra son el claro ejemplo de la huída hacia una realidad menos pretenciosa, haciendo homenaje a esa nueva cultura de la vida en la que un desayuno a la orilla del río es más que un nuevo post en Instagram.

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