“LA CUEVA”, Alfredo Montero
Survival vacacional y caníbal; mockumentary/found-footage; claustrofobia y nictofobia; la amistad a prueba; espeleología para aficionados y cavernícolas.
España. Estreno 11 de julio

Y en la oscuridad nos encontraremos…
(Te podría pasar a ti)

El género del escalofrío, susto y alarido hace tiempo que ha empezado a despojarse del elemento sobrenatural y ya no solo se nutre de nuestro inexplicable temor a fantasmas burlones, monstruos más cercanos a la mitología y al cuento que a una deformación genética, y en general, a seres de otra dimensión desconocida y por tanto… ¿inexistentes? Así, el cine de terror ha aprendido que es igual de efectivo (e incluso más si cabe) dejarnos desnudos y ponernos frente a frente con el miedo más básico y creíble (y no por ello menos sobrecogedor): el terror de lo real. “La cueva” no se complica en rizar el rizo para erizarnos la piel: un thriller de supervivencia extrema, sin Aliens, sin golpes de efecto, una película de zombies pero sin zombies. Tan sofisticados nosotros, seres de alta tecnología y con un exceso de confianza y despotismo… que sin embargo nos vemos rápidamente ridiculizados y minimizados cuando la naturaleza saca sus dientes y muerde sobre nuestra fina carne de urbanitas.

Cinco jóvenes amigos escapan de vacaciones de Madrid a Formentera, y en esta imperante necesidad que tenemos de grabarlo todo, uno de ellos filmará todo lo que acontece en el viaje para incorporarlo a su blog. Los mochileros pasarán en pocos días del fulgor del sol y los colores de trasparencia cristalina del mar al negro más oscuro cuando se adentren, entre curiosos y confiados, en una cueva cualquiera pero bastante definitiva para ellos. Una vez en el interior, la pandilla-pesadilla no tardará en darse cuenta de que se han perdido, con lo que paso a paso la aventura tornará a desventura, aflorando la sombras de su interior más salvaje en una lucha por sobrevivir e intentar encontrar la salida del laberinto rocoso que por lo que parece: se los has tragado. Sin agua, sin alimento, con la única luz de una linterna ecológica que se carga agitándola (pero cada vez con menos fuerzas), y eso sí, con una cámara de vídeo testigo de su pánico in crescendo al verse rodeados única y exclusivamente de incontables galerías estrechas de roca maciza negra que se entrecruzan formando un extenso laberinto de más de 1.200 metros de pasillos mínimamente transitables y con una única salida. Bueno, o dos.

Y es que, ¿acaso hay algo más terrorífico que la misma naturaleza (exterior e interior), y por tanto, nuestra esencia más original y primitiva? ¿Qué es lo que somos cuando perdemos nuestra humanidad y lo único que sobreviene es el terror y una lucha instintiva por sobrevivir? ¿En qué nos convertiremos cuando volvamos a esas cavidades rocosas donde todo empezó? ¿Qué es lo que se queda –y que siempre ha estado ahí– cuando nos quitamos las capas superpuestas con las que crecemos en sociedad? Abraza al cavernícola que llevas dentro, pese a quien pese y caiga quien caiga, quizá sea lo único que consiga sacarte de los dientes estalactíticos y estalagmíticos de la profunda garganta del mismísimo Infierno (“La Cueva”)… o incluso de cualquier otro dilema/problema/agujero cotidiano y/o fatal. Ya es cosa tuya encontrar el equilibrio perfecto y definir los difusos límites entre tu “yo” más primitivo/natural y tu “yo” más comunitario y armónico con la sociedad. Y con un poco de suerte, quizá hasta la exigente pero también compasiva Madre Naturaleza te lo acabe recompensando.

   


MUST WATCH

Ideal para: Aventureros sin sentido común, ávidos de emociones fuertes e ignorantes de los peligros implícitos; seres salvajes con mentalidad paleolítica; carnívoros; aquellos que pecan de un exceso de confianza en sí mismos; viajeros que improvisan; antropólogos y sociólogos; urbanitas con poca experiencia en pisar tierras vírgenes.

Llévate a: A tus amigos y/o pareja, para poner a prueba su nivel de sensibilidad, solidaridad y orientación; a los que se proclaman “Frank, de la Jungla”; a todo aquel que este verano se haya quedado sin vacaciones.

Te gustará si: Quieres explorar tus miedos; eres asiduo al “te lo dije” y al “creo que es por aquí”; consideras que no hay animal más salvaje que el ser humano; te ponen las situaciones límite y disfrutas viendo pasarlo mal a otros.

Videoteca de parecidos razonables: Nada que ver con la sensual y onírica Formentera de “Lucía y el sexo”. El referente más cercano lo encontramos en la británica “The Descent” (Neil Marshall, 2005) y su secuela, “The Descent: Part 2” (John Harris, 2009): seis amigas se verán atrapadas en una cueva cuando una roca se desprenda y bloquee la salida… y por si fuera poco, no están solas. Otras expediciones accidentadas en escenarios naturales con trampa: sumergidos bajo el agua en “El Santuario” (Alister Grierson, 2011); “Las ruinas” (Carter Smith, 2008) sobre las que pesa y florece una terrible maldición maya; apuros espaciales en “Gravity” (Alfonso Cuarón, 2013) y “Apollo XIII” (Ron Howard, 1995); sofocante y árido en “127 horas” (Danny Boyle, 2010); mucho más helado en “Bajo Cero” (Adam Green, 2010), “Viven” (Frank Marshall, 1993) y en “Infierno blanco” (Joe Carnahan, 2011); salvaje y forestal en “El desafío” (Lee Tamahori, 1997) y “Hacia rutas salvajes” (Sean Penn, 2007); y ya en alta mar con “Náufrago” (Robert Zemeckis, 2000) y “Open Water” (Chris Kentis, 2003). Otras cintas perdidas-encontradas con metraje sangriento en: “Rec 1 y 2” (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007 y 2009), “El proyecto de la Bruja de Blair “ (Daniel Myrick, 1999), “The Sacrament” (Ti West, 2013), “Holocausto Canibal” (Ruggero Deodato, 1980), “Monstruoso” (Matt Reeves, 2008), “Chronicle” (Josh Trank, 2012), y “Willow Creek” (Bobcat Goldthwait, 2013) o mi cámara, mi novia y el BigFoot. Además, se acaba de anunciar “The Pyramid”: la ópera prima de Gregory Levasseur, guionista habitual de las películas de Alexandre Aja, que contará el “creo que nos hemos perdido” de un grupo de arqueólogos estadounidenses en una antigua pirámide en medio del desierto egipcio. Así que: vayan a donde vayan, háganse con un buen y detallado mapa del territorio a visitar.

Filmografía selecta de Alfredo Montero: De nuevo, “La cueva”. Se rodó una primera versión de la película en marzo de 2012, en tan solo 17 días y con un presupuesto reducido. La cinta fue seleccionada en la Sección Panorama en Sitges 2012, y es en el mismo Festival ese mismo año, según declaraciones de Alfredo Montero, cuando el productor Juan Gordon (Morena Films) propone al director y a Marcos Ortiz (actor protagonista y co-productor) rodar nuevo material a fin de mejorar las partes más flojas y potenciar las más fuertes. Al equipo le fascinó la idea con lo que regresaron a… “La Cueva” para retomar la idea original hasta conseguir este brutal resultado de estreno. Montero asegura que las medias tintas, le aburren. Damos fe.

MUST: Premio Paul Naschy a la Mejor Película en Nocturna 2014 y, Biznaga de Plata a la Mejor Película, al Mejor Actor (Marcos Ortiz) y a la Mejor Actriz (Eva García) en la última edición del Festival de Málaga. Porque es uno de los mejores gritos del cine de terror moderno de los últimos tiempos; porque contiene una de las escenas más brutales vistas en pantalla (no apta para blandengues o los que consideren que “quien tiene un amigo, tiene un tesoro”…); porque nos mete de lleno en las profundidades del miedo sin necesidad de recurrir a elementos extraterrenales o sobrehumanos. Porque te podría pasar a ti. Porque, ¿seríamos capaces de hacer cualquier cosa con tal de sobrevivir?

“¡He encontrado una cueva que te cagas, tío!”
Entre el presagio y el “nunca mejor dicho”. Dicho y… hecho.

 

 

 

Trailer Oficial

 

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