Este falso documental es un proyecto experimental, divertido y reflexivo que ha sido dirigido por el propio Rankin. Se trata de una parodia que gira en torno a su vida profesional y laboral, un análisis sobre la moda actual tratado con mucho cariño y visto desde la perspectiva de la ironía y la chispa del humor. Esta es la historia de un shooting que tiene como objeto principal y de inspiración el supuesto nombre de la modelo pero que luego no resulta serlo. Este es el punto de partida de la búsqueda de recursos de un fotógrafo dentro de un estudio de fotografía lleno de atrezzo que no sirve para nada. La Chaise Ironique termina convirtiéndose en un poderoso estudio sobre una de las musas más icónicas y pioneras del mundo de la moda y de los editoriales: la silla. En algo que para muchos es simplemente un sencillo objeto doméstico con cuatro patas y un asiento, Rankin ve una balsa salvavidas. Una historia que une una ingenua silla de madera con el mundo de la moda a través del sarcasmo y de la guasa de este fotógrafo. Porque no es sólo un elemento sobre el que sentarse, es un elemento que sirve para representar asociaciones, apoyo, indecisión, decisión, desesperación, ridículo y, como Rankin, también para expresar la ironía. Un mockumentary que nos muestra de una forma un poco más realista el carácter y la reticencia de este fotógrafo.