Entre el habitual caudal atropellado de estrenos que se dan en los meses de septiembre y octubre, una de las mayores habilidades es el arte de saber escoger. Y para la ocasión, hay dos nombres que relucen sobremanera por encima del resto: Kelela y St. Vincent. A raíz de estos dos retornos paralelos podemos establecer la gestación de un nuevo punto de fuga que ayude a seguir enfatizando la valoración del (siempre presente e infravalorado) papel de la mujer creadora en terreno pop.

KELELA

Kelela
Kelela

No cabe duda de que 2013 fue testigo de una de las mixtapes más sugerentes de entre todas las que llevamos de siglo. La firmante de la misma era una mujer de halo misterioso y exótico que respondía al nombre de Kelela. En aquel trabajo, conocido como “Cut 4 Me”, la versatilidad de su estilo se encontraba perfectamente auspiciada por una agenda de productores pertenecientes a los estimulantes sellos Fade To Mind y Nights Slugs. El fulgurante éxito cosechado tanto en dicha mixtape como con su EP del 2014, “Hallucinogen”, han revalorizado la apuesta de esta figura de espectro dubstep mutante, que, tal como resplandece en LMK, el single de adelanto, parece querer reconducir hacia una senda más pop y R&B. Uno para el que ha contado con nada menos que la participación a la producción de Kanye West y Arca, el reciente aliado de Björk, una de las máximas inspiraciones de la solista etíope-americana. Con alianzas de este calado, de lo que no cabe lugar a la duda es que el fin de su silencio, por medio de “Take Me Apart”, es una de las apuestas más fuertes de la temporada, y quién sabe si el comienzo de un reinado en la cumbre. Tiempo al tiempo.

“Take Me Apart” será publicado el 6 de octubre.

 

ST. VINCENT

St. Vincent
St. Vincent

Moviéndose siempre en círculos concéntricos sobre los espíritus del David Bowie berlinés y David Byrne -con quien llegó a compartir un, excepcional, disco a medias en 2012-, St. Vincent prosigue con su particular recreación de los 80 en pleno siglo XXI. A diferencia del resto de revivalistas, la de Oklahoma no ceja en su empeño por experimentar con una visión nacida del interés por mostrar las consecuencias de una pregunta: ¿Y si los años 80 no hubieran existido y hubiera que inventarlos? A partir de esta base, Anne Erin Clark -su verdadero nombre- no ha parado de deslumbrarnos a través de un gran carrusel pop, donde prefijos como post, proto y art confluyen en la sana intención de seguir ampliando las posibilidades expresivas de la semántica pop. Así sucedió en trabajos como “Strange Mercy” y “St. Vincent”, obras de referencia en esta década, que serán prorrogadas por el más que esperado “Masseduction”, la obra que puede certificarla como lo que ya es: una de las grandes esperanzas del pop actual. Y si no queda claro con sus discos, nada como asistir a uno de sus desorbitantes puestas en escena sobre las tablas. Definitivamente, una marciana entre nosotros.

“Masseduction” será publicado el 13 de octubre.

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