Si ya estás contando las semanas para ver en la gran pantalla lo último de Almodóvar, sigue leyendo. Te damos algunas pistas de Julieta, un drama de mujeres que, con vuelta o no al Almodóvar más puro, cuenta una historia de abandono, dolor y aceptación que no te dejará indiferente. El Silencio (título que el cineasta escogió en un principio para el filme, pero que decidió cambiar por coincidir de lleno con la fecha del estreno homónimo de Martin Scorsese), tiene ahora nombre de mujer. Y tampoco le sienta nada mal. Descubre por qué, letra a letra.


J, de Justicia

Casi poética. El destino inevitable y el complejo de culpa presentes en el film podrían incluso llegar a merecer un premio de reparto, por tratarse de actores evidentes y necesarios para comprender todo el desarrollo de la trama. Al final, “el tiempo pone a cada uno en su lugar”, dando a cada cual lo que se merece. Lo que nos enseña Julieta es que ese destino “merecido” por el bien/mal obrar de cada uno es algo totalmente subjetivo. No hay buenos ni malos, y quien puede parecernos un ogro de libro en el planteamiento acabará convirtiéndose en benevolente mártir en el desenlace.

U, de Ugarte

Y quien dice Ugarte (Adriana), dice Suárez (Emma). Ambas encarnan con acierto a una enigmática Julieta en dos etapas de su agitada vida. Si piensas que eso de ver dos rostros palpablemente diferentes simulando ser –amén de estragos de la madurez- el mismo, es lo más molesto o desconcertante de las historias de vida en el cine (muy sibaritas nos hemos vuelto desde que experimentamos la realidad del paso del tiempo en cada fotograma de Boyhood y otras maravillas de la producción cinematográfica más puntera), la sutileza con la que nuestros ojos pasan de ver a Adriana para ver a Emma, te convencerá de lo contrario. Ni fundido a negro, ni “no sé cuantos años después”. El relevo de actrices ocurre en Julieta de forma natural, original y coherente: justo en ese momento de la vida que, por intrascendente que parezca, la mente de uno hace clic para hacerse mayor de manera irreversible. Admirable metáfora física de esa madurez mental que todos hemos experimentado o experimentaremos.

 

L, de Líos

Siguiendo la senda de Mujeres al borde de un ataque de nervios o La flor de mi secreto, la infidelidad de los protagonistas asume también un papel importante en la trama. Aunque Julieta bien pudo hacerse sabedora de las debilidades de su futuro y cardinal romance en sus inicios (el personaje interpretado por Daniel Grao cae en sus redes la primera noche, pese a tener una mujer adoleciente esperándole en casa), no pudo imaginarse algo evidente para el espectador: ella también acabaría portando una maravillosa cornamenta que, para más inri, desembocaría en el suceso que marcaría de por siempre el resto de sus desdichas. Moraleja: no te fíes de las “amigas artistas” (y menos si son tan despampanantes como Inma Cuesta). Tener una sirvienta arisca y entusiasta de meter el dedo en la yaga tampoco ayuda demasiado, por muy Rossy de Palma que sea.

 

I, de Infierno

Ser una cornuda fue sólo el principio de su decadencia. Julieta es la definición perfecta de ese género tan particular que es el “drama de mujeres” y al que tanto ha aportado el director manchego durante toda su filmografía. El devenir de los hechos acaba por sumir a su protagonista en una profunda depresión. Sin embargo, en este caso, el drama se nos antoja más maduro e indigerible, de una crudeza que no deja lugar a situaciones hilarantes ni a ese bizarrismo almodovariano que siempre nos ha sacado una carcajada en los momentos más espeluznantes. Ni tigres, ni fantasmas parlanchines, ni demás pinceladas hilarantes tan frecuentes en su obra. La sensación de ir cuesta abajo a marchas forzadas es incesante durante toda la cinta.

E, de Escenarios

La simbología cromática en los escenarios y la relación entre decorado y estatus (aplaudidos aspectos de la etiqueta Almodóvar), están también presentes en Julieta. El piso kitsch y céntrico de Madrid y la casita de pescadores de Galicia parecen encontrarse en universos diferentes. Con detalles de ambientación que hacen que luches contra tu instinto natural de parpadear (no vaya a ser que te pierdas uno de esos maravillosos easter eggs del cineasta), los escenarios están repletos de elementos que nos dicen de sus dueños mucho más de lo que parece. Y aquí un leve inciso personal, pues sé de alguien que será capaz de pegarse los párpados con celofán para no perderse un fotograma en busca de alguno de estos detalles (¿quién no lo haría si El Deseo hubiera llamado a la puerta de su tienda de antigüedades en busca de alguna maravilla vintage para esta película?). El vestuario, nuevamente pulido y acotado a cada situación. Incluso Bimba Bosé y David Delfín se dejan ver unos segundos en un cameo fashion, como amiguitos de una divinísima Michelle Jenner que trabaja como editora de complementos.

 

T, de Tren

Porque quizás nada de esto hubiera pasado si Julieta no hubiese cogido ese tren desde no importa dónde hacia Madrid. No hay, además, mayor ironía del destino que comenzar el viaje leyendo La Tragedia Griega. Allí tiene lugar el primer episodio espeluznante que cargará de culpa su conciencia. Y el desliz amoroso que marcará también el resto de su vida. Sexo “a todo tren” (valga la redundancia) que dota al metraje de chispa, aportando algún que otro plano inolvidable mediante los reflejos en el cristal de la ventanilla (aquí otra seña característica de Almodóvar).

A, de Almodóvar

Pues guste o no, de su cine podemos decir que es algo personal e intransferible. Que hablar de “regreso” o “renovación” no es más que un efecto secundario de esa costumbre que tenemos de querer etiquetar todo lo que pasa ante nuestros ojos. Continuando, eso sí, con su empeño en mantener la intertextualidad en toda su obra, el director vuelve a sorprendernos con una historia que no deja indiferente. Si volverá o no el “antiguo” Almodóvar, es una duda que debería responder cada uno para sí mismo. Dicen que nadie es exactamente igual que era después de terminar un libro o ver una película. Imagínense después de hacerla.

 

Julieta, de Pedro Almodóvar, se estrena en cines el 8 de abril.

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