El diseño de producto es una de esas facetas que en nuestro país parece tomar cada día más fuerza. La presencia de grandes figuras, así como de jóvenes creativos, hace de esta disciplina un amplísimo campo de investigación para los diseñadores españoles. Esta vez dirigimos nuestra mirada a uno de esos diseñadores noveles cuyo trabajo ya apunta maneras. Aitor Goenaga Garmendia, vasco de origen y nómada empedernido, ha hecho de Madrid su centro de operaciones. Formado en la escuela ESDi, de Barcelona, y en las aulas del IED de la capital, su trabajo define una línea donde la forma juega con los materiales y la luz a través objetos que van más allá de lo funcional. Cruzando esa barrera y en una búsqueda continua de las emociones presentes tras las cosas, encontramos piezas como la lámpara Amebak. Este diseño, impecablemente realizado en vidrio, no es una lámpara al uso. Tras su forma, una que no habla de la propia naturaleza del material, vemos un discurso vinculado a la vida unicelular, como si de una metáfora visual se tratase. La luz que contiene es, además de una idea funcional, una manera de jugar con la concepción de la vida a través de la poesía. Otro de sus diseños, donde de nuevo la luz es la protagonista, es Lumen. Un juego didáctico para niños donde, lejos de pantallitas y videoconsolas, pueden ver con sus propios ojos cómo funciona la luz y sus principios básicos. Un intento por materializar los sueños, la ciencia y la curiosidad infantil en un mismo objeto que permita estimular al máximo la creatividad de los niños.

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