Que a todos nos gusta la creatividad, lo creativo y la gente ídem es algo que ya todos sabemos, sin embargo, muy pocas son las personas que a pesar de su vida rutinaria y cotidiana, son constantes con sus hobbies o se esfuerzan en materializar su arte día a día. Pues bien, Jan Huling es una de esas personas. Afincada en Hoboken, tras haber estudiado Bellas Artes y haber trabajado para las tarjetas Hallmark (las de Navidad, sí), esta mujer se dedica en su estudio a realizar estas esculturas.

A priori simples y sencillas, cuando las ves una segunda vez descubres matices y aristas que no habías visto antes: rebuscadas, intrincadas, bizarras e incluso casi creepy, sus esculturas muestran cómo lo cercano y común puede ser completamente hermoso y convertirse en pieza de arte.

Desde los bebés barrigudos recubiertos de abalorios y mini-figuras de dioses hindúes, hasta las esculturas con forma de animales, que casi son una taxidermia arty-glam, su puntillismo físico es algo que merece la pena tener en cuenta y, ¿por qué no? hasta tenerlo en casa.

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