Ya lo decían Blur hace veinte años: Modern Life Is Rubbish. Por el contrario, en una época en la que lo nuevo pierde su atractivo pasados apenas seis meses, lo que para nuestros abuelos no son más que detritos posee, frente a la seriada e impersonal dictadura del factory system, un exótico regusto añejo que en los últimos tiempos ha dejado de restringirse a anticuarios y coleccionistas para conquistar el territorio de la joyería vintage. Un buen ejemplo de ello es la artesana Remedios Vincent, que en su serie “Tools” reivindica el potencial ornamental de un arsenal de objetos concebidos a priori como meramente funcionales, con tantas posibilidades como las habidas en un antiguo bazar: prótesis oculares, termómetros, jeringuillas, tiradores, cierres de boquilla, bisagras, tuercas y hasta dentaduras postizas despliegan su inusitado encanto en forma de colgantes, broches o pulseras sin réplica alguna. Tanto es así que la plataforma Design Boom las ha incluido en el top ten de su categoría “joyería” en su cosecha de 2013. Una intersección perfecta entre el reciclaje eco, el do it yourself y el art déco con la que potenciar tu individualidad y epatar al personal en clave kitsch.

 

 

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