Las señoras de barrio que impartieron las primeras nociones de patronaje a Andrés y a Israel no podrían imaginarse –ni posiblemente pronunciar con acierto– lo que hoy es HOSOI. “Les llevábamos las redes sociales a cambio de que nos enseñasen”, confiesan ahora. Fue su primer contacto real con la moda, aunque desde que se conocieron en un concurso de arquitectura supieron que debían hacer algo grande juntos. Así, presentaron su primera colección sin contarle a nadie lo que tenían entre manos. Finalmente, la piscina a la que se lanzaron resultó estar más que llena y tuvieron una gran acogida. Su segunda colección continúa sentando las bases de su peculiar universo.

¿De dónde viene HOSOI? Israel: Es una palabra japonesa que significa “endeble”. ¿En qué momento descubristeis que queríais centrar vuestra vida en la moda? I: Teníamos claro que queríamos estar ligados a una disciplina artística que nos permitiese contar nuestra forma de ver el mundo, y la moda es el altavoz perfecto para exponer todo esto. Si no fuerais diseñadores, seríais… I: ¡Infelices! A: No me imagino haciendo otra cosa, pero la verdad es que no me hubiera importado dedicarme a la cocina. ¿Cuáles son vuestras señas de identidad como diseñadores? I: Patrones geométricos, estampados y mucho color, prendas que te permitan diferenciarte. A: Diseñamos ropa, pero el concepto que hay detrás de cada una de nuestras colecciones se apoya en una campaña generada por un gran equipo y le damos mucha importancia a la imagen. ¿Y qué hay de vosotros mismos en vuestros diseños? A: El huir de los tópicos y de las imposiciones sociales, que es algo que intentamos hacer siempre. Contadnos algo de #BALANCÉ, vuestra última colección. I: #BALANCÉ es una enajenación estampada para gente con ganas de divertirse, un crucero a las cuatro de la mañana con una connotación estética sin complejos. A: Todo surgió de una canción. A partir de ahí empezamos a crear la imagen y los estampados, fue un proceso totalmente inverso al de la primera colección. Con #BALANCÉ habéis apostado por un juego entre la androginia, lo unisex, y la irrelevancia de lo masculino o lo femenino. ¿Creéis que el futuro de la moda pasa por difuminar estas barreras de género? ¿O es simplemente un experimento? A: En realidad con #BALANCÉ hemos seguido la propia filosofía de la marca, que también reclamamos en nuestra primera colección (#CARNE). Difuminar las barreras de género no sólo debe ser el futuro sino que nos parece algo básico en una sociedad avanzada. Muchos de los problemas sociales de hoy en día se generan debido a la imposición de etiquetas. ¿Por qué el color amarillo? I: Porque queríamos romper con aquello de “no hay campo sin grillo, ni hortera sin amarillo”. Referencias a la hora de crear… I: La cultura nipona es un referente muy fuerte para nosotros y esto se traduce en nuestras siluetas y patrones geométricos, mezclado con las nuevas subculturas que surgen, la calle es una fuente inagotable de recursos. Y si tenemos que decir nombres: Xavi Reyes, Victor Von Schwarz, y J.W. Anderson. A: David Hockney es uno de mis artistas favoritos y me encanta también el trabajo de Luis Úrculo y Nigel Peake. En cuanto a moda, Krizia Robustella es una de las diseñadoras españolas que más me gustan, porque viendo su ropa te imaginas lo bien que se lo tiene que haber pasado diseñándola. ¿Qué podéis aportar nuevo al mundo de la moda? I: Restarle un poco de seriedad. ¡Nosotros hemos venido a jugar! Un must para este verano… I: Campana y tiro alto. A: Un agosto en Madrid es sinónimo de falda. Os encantaría ver vistiendo vuestros diseños a… A: A Tilda Swinton o a Björk. ¿Próximos proyectos? I: La siguiente colección, ¡a la tercera va la vencida!

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