Todo comenzó con una de esas ideas delirantes que anteceden a los más grandes proyectos. Un grupo de españoles decidió embarcarse en la mayor aventura de sus vidas: abrir la primera cervecera del sudeste asiático. Corría el año 1890, y al otro lado del globo eran pocos los que conocían la cerveza. El día de San Miguel fue inaugurada la primera fábrica de esta marca de cerveza homónima, que no tardó en cosechar éxitos y en expandirse a otros lugares como Guam, Hong Kong y Shanghái. Así empieza la historia de un sueño hecho realidad, un viaje sin fronteras que nosotros te resumimos en imágenes. ¿Sabes cómo sigue?

  

Tras integrar la cultura cervecera en los agitados días –y noches- de los tres puertos asiáticos más concurridos de la época (allá por el año 1903), los chicos de San Miguel se propusieron un nuevo reto: cruzar el océano hasta Estados Unidos. Mientras tanto, a mitad de siglo su cerveza ya era la más bebida de todo Asia. Podrían haberse conformado con eso, pero lejos de ello comenzaron a planear el mayor de sus desafíos: triunfar en su propia tierra. En 1954 San Miguel regresa a España, trayéndose consigo la mejor levadura asiática en una travesía en barco de 45 días.

La vuelta a casa se llevó a cabo mediante la creación de la categoría Especial, utilizando por primera vez en nuestro país ingredientes de primera calidad como la cebada cervecera o el lúpulo francés. El resultado fueron tres premios a la Excelencia en diferentes concursos de todo el mundo. Pero los premios son sólo eso, premios. Así que ellos siguieron trabajando duro hasta que en los 60 llegan sus mejores años. Fama y tiempos de vino y rosas les dieron un gran empujón para expandir su proyecto a las capitales europeas más cosmopolitas: Londres, París, Berlín…

Volviendo a hacer afán de su pasión por innovar (o culo inquieto, que dirían sus madres), San Miguel estrena en 2001 la primera cerveza sin alcohol 0,0 en España, superando a algunas que a pesar de venderse bajo esta etiqueta seguían incorporando algo de graduación. A esto se sumó su preocupación por un desarrollo sostenible, por el medioambiente y la eficiencia, que les llevó a lanzar la primera cerveza ecológica en nuestro país. En la actualidad, más de cuarenta países de todo el mundo brindan ya con una de sus cervezas en la mano. Y entonces, ¿cómo acaba la historia? Muy lejos de comer perdices (porque felices ya lo son desde hace tiempo), San Miguel sigue escribiendo las líneas de un cuento que aún acaba de empezar. No cabe duda, #YLoMejorEstáPorLlegar.

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