Música, sol y cerveza. En esto se puede resumir el fin de semana de las más de 70.000 personas que asistieron al festival de Benidorm para disfrutar de la mejor música nacional e internacional. ¡Y si estás leyendo esto es posible que tú fueses uno de ellos! Un año más, tres han sido las principales claves de su éxito:

La música. La primera y más importante razón de ser del festival. Este año ha habido éxitos, sorpresas y algunas decepciones (alguna tendría que haber en más de 70 conciertos, seamos realistas). Entre los más aclamados del viernes, que de las decepciones mejor ni acordarnos, destacaron Kasabian, que presentaron su nuevo disco 48:13 con rotundo éxito a un público entregadísimo, y la banda madrileña Izal, que demostraron una vez más una profunda conexión con su público al que regalaron el directo del nuevo single Copacabana. El sábado fue, sin duda, para la francesa Yelle, que repartió energía por el escenario con una puesta en escena espectacular y, los ya veteranos Dorian, que cumplieron una década sobre el escenario demostrando estar más en forma que nunca. Y, por último, el domingo, el día más complicado de levantar la fiesta de nuevo, triunfó Supersubmarina, que empezaron agradeciendo al festival la apuesta por ellos desde el principio de su carrera y que no cansan aun siendo su cuarto Low. También los ingleses Foals y los siempre divertidos Delafé y las flores azules, cada uno en su estilo, llenaron el escenario. Y, entre todas las bandas, mención especial para las sesiones hasta el amanecer de Elyella y Buffetlibre, que no dejaron descansar ni un minuto a nadie. (Y a esas horas vosotros tampoco queríais, reconocedlo).

El personal. De lo mejorcito, en trato y en organización. Quitando que alguno de ellos andaba un poco despistado en eso de cobrar con pulsera de chip ultra-tecnológico integrado (y tenéis que admitir que gracias a ella os habéis ahorrado las enormes colas de otros años), no os podéis quejar. Ellos han sido los encargados de que la música sonara y sonara bien, de mantener el recinto en buenas condiciones día tras día mientras ibais vaciando vuestros minis de cerveza en las camisetas de vuestro alrededor y, en definitiva, de haber conseguido que disfrutarais como enanos de cada momento. Un 10 para todos ellos, que algunos no han podido disfrutar (tanto) el festival.

Los lowers. Vosotros, que os habéis dejado un dinero en el abono, el transporte y la bebida para disfrutar de esta aventura, habéis sido los encargados de que esto haya sido mágico. Algunos incluso lo habéis dado todo desde las 6 de la tarde a las 6 de la mañana sin tregua, habéis dado lo mejor de vosotros con amigos y nuevos ligues, habéis cantado a pleno pulmón cada uno de los temazos y, sí, también habéis aprovechado para subir fotos hípsters a Instagram hasta morir. Que lo hemos visto todos.

En definitiva, habéis sido la mayor parte del éxito en cada uno de los conciertos. ¡Nos vemos en el próximo Low!

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