Uno de los nuevos frutos a recoger desde que Alessandro Michele sembrara en Gucci esta nueva y aclamada identidad estética que tantos corazones ha conquistado. Adeptos no le van a faltar a este sweet-psychedelic contextualizado en las calles de Tokio y dirigido por Glen Luchford. Con un aura cinematográfica omnipresente y las luces de un casino como telón de fondo, el contraste entre el universo ultra-colorista de Gucci y la sobriedad de los clientes del local, no tiene desperdicio.