foto1
Portada de “Nightclubbing” (1981)

Desde que los Beatles ofrecieron su mítica actuación en el show de Ed Sullivan, los mundos del pop y la moda quedaron íntimamente ligados en una retroalimentación continua que llega hasta el día de hoy. Lady Gaga, Lana del Rey, Kanye West… los ejemplos de músicos que habitan ambos mundos es cada vez más amplio. Quizá porque la actuación y la imagen es parte intrínseca de ambos campos, no se pueden desligar uno del otro. Y más cuando nos acordamos de cómo tótems del calibre de Jean-Paul Gaultier o el excéntrico Galliano jamás hubieran alcanzado el cénit de su trayectoria si no hubieran existido figuras como Madonna o Prince. Lo mismo se puede decir de modelos como Nico, que, aparte de ser la musa de Andy Warhol y una de las voces más fabulosamente enigmáticas de la historia del pop, introdujo una vertiente de feminidad poderosa, dominante, de trajes masculinos, dentro del mundo de las pasarelas.

En la misma época que Nico estaba cambiando las reglas imperantes, una jamaicana que respondía al nombre de Grace Jones se encontraba en pleno 1970 viajando a París para impulsar su carrera de modelo. Poco antes, Jones había sido contratada por la Wilhelmina Modeling Agency, pero en su periplo por Nueva York no había encontrado el éxito. Jones es una mujer alta, de fisicidad apolínea y piel de cuero negro. Sus rasgos, agresivos y matemáticos. Su mirada, una dimensión de peligros y misterios.

Portada de "Slave to the Rhythm"
Portada de “Slave to the Rhythm”

Desde sus primeros posados y actuaciones en la pasarela, Jones definió una nueva perspectiva para la mujer ante los ojos del público. Al igual que Nico, Jones rompía la barrera del género. Pero en su caso, iba más lejos. Para ello, amplificó sus orígenes caribeños. Se autoesculpió en un molde de vibrante ego africano, y lo asexualizó  con gesto andrógino. Como una versión afrofuturista de David Bowie. En este sentido, artistas tan rompedores de la actualidad como Gerard Gaskin, obcecados en la idea de romper los límites de la identidad sexual, han expresado la noción de su obra en base a la misma misión llevada a cabo por Jones desde sus comienzos: “Las mujeres y los hombres se convierten en puntos de partida y referencia fluidos e intercambiables, interrumpiendo la noción de un sexo rígido y del yo sexual”.

Pero Jones fue más allá en sus motivaciones. Una de ellas, subvertir los rasgos raciales ante la mirada externa. Jones entiende sus raíces caribeñas como un rasgo de poder. Es capaz de dotarlo de una androginia tan pronunciada que llega a ser contemplada como una gran diosa negra proveniente desde los anillos de Saturno. Sus parámetros sexuales parten siempre de una asexualidad nacida de sus atuendos imposibles, como esa jaula de negro cuero copiada por Lady Gaga. Esta última ha llegado a reconocer la fuerte influencia de Jones en su puesta en escena. No en vano, antes que ella o Madonna, Jones, la reina post-disco, introdujo el concepto de pasarela de moda dentro de un concierto pop.

El año pasado, The Museum of the African Diaspora de San Francisco albergó el denominado “The Grace Jones Project”. En el mismo, Heather Hart es la autora de uno de los collages en honor a la artista jamaicana. Sobre su trabajo, Hart expresa mejor que nadie el impacto de Jones en la cultura pop: “la hemos encontrado encadenada, en jaulas, con carne cruda, colocada en la posición del animal salvaje. Pero siempre debido a su propio deseo, porque ella era alta, porque era andrógina, porque tenía poder en su propia mirada”. Por mera extensión, nadie mejor que la propia Hart para hacernos entender el último significado de la misión comenzada por Jones hace ya medio siglo: “En las exposiciones, a menudo se mira a Jones a través de la lente de sus colaboradores masculinos blancos: Keith Haring, Richard Bernstein, Andy Warhol, Robert Mapplethorpe, y Jean-Paul Goude, especialmente. Muchos textos te harían creer que ella era simplemente una musa, pero ella estaba desarrollando su propio lenguaje visual a través de estas colaboraciones y a través del rendimiento. Asumió conscientemente las nociones racistas del cuerpo negro, y las ideas heteronormativas del hombre y la mujer, la feminidad y la masculinidad, para torcerlas y subvertirlas o, como sugiere el escritor Steven Shaviro, ‘arrojarlas al espacio exterior’. Dejó una marca inolvidable en los años ochenta”. Marca que no ha dejado de crecer como una gran telaraña. Y si no que se lo pregunten a entes de la industria tan poderosos como Nicki Minaj, Rihanna o Janelle Monáe. Sin Jones, ¿qué habría sido de ellas?

Portada de "Island Life"
Portada de “Island Life”

Grace Jones actuará el 3 de junio en el Primavera Sound.

Coméntalo

comentarios