Pisar la arena y dejar que la brisa toque tu rostro como si de un regalo divino se tratara. En ese lugar estáis solos, la naturaleza es vuestro único testigo. Entre las ramas y el paisaje de un mar de otoño, la escena se ha convertido en el videoclip más inspirador de la escena indie. Como cantaba Albert Hammond, es cierto que parece que nunca llueve en el sur de California. Parece sólo, porque es el mar el que trae la precipitación, el que crea un aire que empapa y te levanta del suelo. En esa playa del norte de Goleta, empiezas a correr, nada te para, esprintas y el viento te propulsa como a un cohete con dirección a la Luna. Tienes la sensación de estar en un lugar virgen, en el que apenas queda gente y en el que de repente te conviertes en el homo sapiens nómada. Siempre en busca de un refugio seguro aún teniéndolo delante de sus ojos.